De soltera salía de fiesta con mis amigas. Al finalizar la noche, una de ellas, espiaba al caballero a quien le había echado el ojo para saber qué clase de auto conducía y así calcular el estatus económico del que podría ser su esposo.
Después de muchos pretendientes y autos diferentes, el dueño de un BMW último modelo conquistó a mi amiga, le propuso matrimonio y se casaron. Pero sólo duraron un año. Ella descubrió que su marido ¡tenía más deudas que pelos en la cabeza!
Es normal que cuando te atrae un hombre quieras saber a qué se dedica, dónde vive y qué carro maneja. Lamentablemente, a muchas se les escapa preguntar una información que debería importarles tanto como su educación, profesión o situación amorosa. Me refiero a su historial de crédito.
Conozco mujeres que ignoraron el mal crédito de sus prometidos y al contraer nupcias, heredaron sus deudas. Otras perdieron la oportunidad de tener vivienda propia porque después de encontrar la casa de sus sueños y hacer una oferta, sus ilusiones se derrumbaron debido al pésimo crédito de sus esposos.
Preguntarle a alguien sobre su puntuación de crédito puede ser atrevido, pero si vas a compartir el resto de tu vida con esta persona, es necesario. Incluso, hoy día muchas empresas investigan el historial de crédito de los solicitantes ya que refleja responsabilidad y habilidad para manejar dinero.
Claro que hay excepciones en las que personas responsables perdieron su crédito. Por ejemplo, aquellos que sirvieron de codeudores a familiares o amigos irresponsables. Otros porque fracasaron en sus negocios; algunos porque les robaron su identidad, y muchos a consecuencia de un divorcio.
Te sugiero que antes de darle el “sí” a tu futuro esposo le preguntes: “Amor mío, ¿cómo está tu crédito?”. Cuando entras al matrimonio estás firmando un contrato que estipula: lo que es de uno es del otro, ¡incluyendo las deudas! En www.annualcreditreport.com ambos pueden solicitar un reporte gratis de crédito.
Mi amiga aprendió que un galán puede tener un Rolex, vestir Armani, calzar Gucci y manejar un Porsche, ¡pero puede deber hasta los calzoncillos!







