Inés Telles [Foto: J. Emilio Flores/La Opinión]
Martha Sarabia/ martha.sarabia@laopinion.com
El mayor reto de Inés Telles no ocurrió durante sus más de 20 años como misionera, sino cuando llegó a trabajar con la comunidad latina de Los Ángeles.
Al llegar a esta ciudad en 1989, se percató de la falta de un programa para ayudar a los padres a combatir los problemas pandilleriles y de consumo de drogas entre los jóvenes.
"Les pregunté a los jóvenes sobre qué creían ellos que sus papás necesitaban. A los papás que yo conocía les pregunté qué era lo que ellos querían aprender, y también hablé con el sheriff y con agentes de libertad condicional. De esa información he creado el currículum y por eso todavía es muy vigente y la gente lo puede usar", dijo la maestra con 40 años de experiencia.
Desde entonces, el curso Parents Helping Parents o Padres ayudando a padres se imparte en los 19 planteles del Soledad Enrichment Action. Estos centros educativos alternativos están enfocados en ayudar a jóvenes propensos a involucrarse en pandillas, en el consumo de drogas o que han sido expulsados de escuelas tradicionales.
"Los padres vienen cada semana por dos horas, por seis meses. Vienen a aprender y a conocer cómo relacionarse mejor con sus hijos, cómo disminuir la violencia dentro del hogar y cómo apoyar a sus hijos", explicó la religiosa sobre el enfoque del currículum.
Aunque al principio muchos creyeron que su plan no rendiría frutos por la falta de dedicación de los padres, la nativa de Nuevo México añadió que 15 de los ahora instructores son padres egresados del curso que han puesto en práctica lo aprendido.
"La gente cree que no puede hacer las cosas. Queremos quitarles de la mente eso de que somos víctimas. No somos víctimas, somos pobres de pensamiento", dijo Telles sobre el poder que, asegura, toda persona tiene cuando se lo propone.
También se mostró orgullosa de que su propuesta educativa siga vigente y que se enseñe en otros lugares que lo han requerido, como Chicago, Texas, Perú y Chile.
La dedicación de Telles por escuchar a los demás todavía la mantienen ocupada. Ahora está involucrada en un movimiento de paz "para los jóvenes que están acostumbrados a la violencia", explicó, "para sacarlos de esas creencias limitadas y cambiarlos de una situación cómoda a una incómoda para que crezcan". Esta idea, agregó, surgió tras una charla que tuvo con un joven pandillero.
Dijo que lo que la mantiene activa en la comunidad es poder "ver a individuos crecer y descubrir su poder al sacar la basura interna".
Por otra parte, recalcó que el ser reconocida como una de las Mujeres Destacadas no es un logro sólo de ella.
"Siento que el éxito no es mío; es nuestro", finalizó con una sonrisa.
Martha Sarabia/ martha.sarabia@laopinion.com
El mayor reto de Inés Telles no ocurrió durante sus más de 20 años como misionera, sino cuando llegó a trabajar con la comunidad latina de Los Ángeles.
Al llegar a esta ciudad en 1989, se percató de la falta de un programa para ayudar a los padres a combatir los problemas pandilleriles y de consumo de drogas entre los jóvenes.
"Les pregunté a los jóvenes sobre qué creían ellos que sus papás necesitaban. A los papás que yo conocía les pregunté qué era lo que ellos querían aprender, y también hablé con el sheriff y con agentes de libertad condicional. De esa información he creado el currículum y por eso todavía es muy vigente y la gente lo puede usar", dijo la maestra con 40 años de experiencia.
Desde entonces, el curso Parents Helping Parents o Padres ayudando a padres se imparte en los 19 planteles del Soledad Enrichment Action. Estos centros educativos alternativos están enfocados en ayudar a jóvenes propensos a involucrarse en pandillas, en el consumo de drogas o que han sido expulsados de escuelas tradicionales.
"Los padres vienen cada semana por dos horas, por seis meses. Vienen a aprender y a conocer cómo relacionarse mejor con sus hijos, cómo disminuir la violencia dentro del hogar y cómo apoyar a sus hijos", explicó la religiosa sobre el enfoque del currículum.
Aunque al principio muchos creyeron que su plan no rendiría frutos por la falta de dedicación de los padres, la nativa de Nuevo México añadió que 15 de los ahora instructores son padres egresados del curso que han puesto en práctica lo aprendido.
"La gente cree que no puede hacer las cosas. Queremos quitarles de la mente eso de que somos víctimas. No somos víctimas, somos pobres de pensamiento", dijo Telles sobre el poder que, asegura, toda persona tiene cuando se lo propone.