MÉXICO, D.F.— Burlas, apodos ofensivos y miradas morbosas o temerosas es lo que suelen recibir las personas con discapacidad cuando se encuentran en lugares públicos.
Según el Manual de sensibilización para la no discriminación, respeto a la diversidad y ejercicio de la tolerancia, editado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, la discriminación puede darse desde la forma más sutil, por ejemplo con actitudes ofensivas, como las antes mencionadas.
De acuerdo con el documento, las personas discriminan por temor a las diferencias y a enfrentarse a las diversas identidades y grupos que componen una sociedad.
"Excluimos porque a menudo sentimos que estas diferencias amenazan nuestra propia identidad, sin comprender que esta diversidad es la que nos lleva al enriquecimiento mutuo; por el miedo que nos provoca lo desconocido, lo otro, lo diferente a nuestras costumbres, y por los prejuicios, los estereotipos y los estigmas que hemos aprendido y reproducido a lo largo de la vida, por costumbre, por tradición o por herencia familiar [...]", refiere el manual.
Para Gabriela Vargas, directora del Centro de Capacitación Especial para Jóvenes, organización no gubernamental que ofrece alternativas de educación a niños, adolescentes y adultos con discapacidad intelectual, la discriminación de la que son víctimas las personas con discapacidad se suscita porque en el país se carece de una cultura de sensibilización, tolerancia y respeto hacia esta población.
Vargas considera que los núcleos familiar y escolar deben jugar un papel preponderante en la trasmisión de esta cultura a hijos y alumnos.
El problema es que son pocos los adultos sensibilizados sobre el tema y algunos incluso transmiten mitos acerca de las personas con discapacidad, advierte.
"Hay quienes creen que las personas con discapacidad son agresivas o que sufren una enfermedad contagiosa", ejemplifica.
Dice que la discriminación puede darse incluso en las familias donde hay un miembro que sufre discapacidad.
"La aceptación es difícil. Deben atravesar por un proceso de duelo, por eso se les recomienda buscar ayuda terapéutica", menciona.
En tanto que, en las familias que no tienen entre sus miembros a una persona con discapacidad no están familiarizadas con la situación, así que pocas son las que están conscientes de la necesidad de enseñar a los hijos a no excluir a ninguna persona.
Vargas indica que otro obstáculo para que México cuente con esta cultura es que las escuelas carecen de programas educativos y libros de texto que hablen sobre la discapacidad, contrario a lo que sucede en Estados Unidos.









