‘[Saber] una segunda lengua es tener la riqueza en el bolsillo’, Juana Arancibia. J. Emilio Flores/ La Opinión]
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‘Los estudiantes que hablan inglés, pero que además conversan en español, no saben que tienen un tesoro en el bolsillo’, afirma la doctora Juana Arancibia, quien desde 1979 imparte clases de letras hispanas en el departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad del Estado de California en Domínguez Hills (CSUDH).

Desde el salón de clases explica que aprender un segundo idioma toma tiempo y dinero, por eso los hispanos que aprenden español en casa e inglés en las escuelas llevan ventaja.

"Por eso les recomiendo que tomen un cursillo de español, porque sin mucho esfuerzo ya tienen una segunda lengua, y eso es tener la riqueza en el bolsillo", explicó Arancibia, quien nació hace 80 años en Jujuy, Argentina, y ha dedicado su vida a la enseñanza del idioma de Cervantes y a la creación de publicaciones para dar a conocer la producción literaria de cientos de escritores hispanos.

Su trabajo en el sur de California comenzó en 1969 cuando su esposo, Juvencio Arancibia, fue trasladado de Argentina al Estado Dorado para trabajar en una empresa como ingeniero mecánico.

Desde entonces ha atestiguado que con el crecimiento de la comunidad hispana en California el castellano es un idioma que ha ido ganando espacio en la población.

"Comparando con hace 10 años, hay un mayor interés por aprender español", asegura la doctora en filosofía, quien explica que la mayoría de alumnos en su clase proviene de hogares hispanos en los que desde pequeños hablan los dos idiomas.

"Algunos vienen a estudiar porque quieren aprender gramática y escritura española, otros porque saben que para hacer negocios en ciudades con alta concentración de hispanos, como Los Ángeles, hablar español es importante", destacó.

En 1975 Arancibia y 20 escritores latinoamericanos comenzaron a reunirse en la universidad de Irvine en lo que llamaban "Tertulias literarias", la base para fundar en 1979 el Instituto Literario y Cultural Hispánico, a través del cual organiza simposios literarios en Estados Unidos y otros países. Con el fin de publicar trabajos poéticos, en 1982 creó la revista Alba de América.

La doctora es autora de cuatro libros, pero su contacto con la poesía viene desde su niñez.

"Yo tuve la dicha de tener una madre que se dedicó mucho a mí, siempre salí con buenas notas en la escuela y desde pequeña leía poesía", recordó la educadora, quien comenzó a escribir poesía a temprana edad.

"Mi vida fue sencilla, pero con mucha lectura, para mí los libros fueron y son los más importantes [...] en ellos puedo aprender de todo […] ellos fueron mis maestros desde niña", aseveró.

El 24 de octubre de 2007, la profesora Arancibia recibió el premio Victoria Urbano en Sevilla, España, otorgado por la Asociación Internacional de Literatura y Cultura Femenina Hispana. El reconocimiento fue por el trabajo de toda la vida "como editora, organizadora, directora, activista cultural e incansable difusora de la labor literaria de la mujer hispana", destacaron los representantes de la organización.

La profesora es una incansable promotora de la literatura en español.

"A la población hispana yo le recomiendo que tiene que leer a nuestros escritores, comentar entre ellos y transmitir esas ideas al resto de la gente", sugirió la maestra.

"Pero además de leer mucha poesía y mucha narrativa también tiene que comenzar a escribir", finalizó.