Una de las tradiciones mexicanas más emblemáticas alrededor del Día de Muertos toma forma humana y nombre propio cuando las manos que amasan los panes alusivos a esta fecha deciden darle personalidad a sus creaciones horneadas.
Ese pan suave, esponjadito, ligeramente dorado y cubierto de azúcar resulta todo un antojo en los primeros días fríos de la temporada otoñal.
En su versión más conocida, tiene "cabecita" y "huesos" elaborados con la propia masa, un goce para los vivos y todo un homenaje para los muertos.
Acompañado de atoles, chocolate o, simplemente de café, el pan de muerto también se encuentra en formas y tamaños diversos.
Su origen se remonta a épocas prehispánicas, cuando la preparación con harina de trigo reemplazó al sacrificio de una doncella como símbolo de agradecimiento a los dioses, y en su lugar se preparó el pan cubierto de azúcar pintada de rojo para simular la sangre del ritual original.
El pan de muerto representa el desafío y la ironía del pueblo mexicano hacia la muerte, además de ser una deliciosa tradición que se elabora desde inicios de octubre y se vende en panaderías y supermercados.
En el centro del País, específicamente en estados como Michoacán, Hidalgo, la Ciudad de México y el Estado de México, existen distintos tipos de panes, como los simios, que representan la figura humana; los zoomorfos, con formas de animales, que se preparan en Tepoztlán; los fitomorfos, con formas de plantas, árboles y flores; y los mitomorfos, que representan en su elaboración a seres fantásticos.
Asimismo, en algunos panteones pueden verse panes con dedicatorias para los seres queridos, como para los padres, hijos y otros familiares que han fallecido, dándole a esta preparación nombre propio para los dolientes que aún lo llevan a las tumbas o lo comparten en casa luego de la visita a sus familiares fallecidos.
Jaime Cavazos Flores, chef instructor de panadería y pastelería del Instituto Culinario de Monterrey, menciona que hay varios autores e historiadores que han mencionado el surgimiento de este pan basado en la tradición de enterrar a sus muertos con sus pertenencias.   

RECETA
Pan de muerto casero
15 porciones
Grado de dificultad: medio

-7 tazas de harina
-2 cucharadas de sal
-10 huevos
-2 tazas de azúcar
-3 cucharadas de levadura
-1 cucharada de anís molido
-2 cucharadas de agua de azahar*
-4 barras de mantequilla a temperatura ambiente
-1 barra de mantequilla derretida para barnizar
-2 tazas de azúcar para espolvorear
*Se consigue en tiendas delicatessen o se puede hacer una infusión calentando agua y añadiendo la flor de azahar, dejando reposar de 20 a 30 minutos

PREPARACIÓN: 1 hora 30 minutos más el tiempo de reposo
-Hacer un volcán con la harina y la sal. Colocar en el centro los huevos, el azúcar, la levadura, el anís y el agua de azahar. Amasar hasta tener una masa e incorporar la mantequilla para obtener una masa lisa. Dejar reposar una noche en el refrigerador, tapada con plástico o tela de cocina que no suelte pelusa, porcionando en bolas de 100 gramos.
-Sacar del frío y usar una de las bolas para decorar la superficie de los panes con masa moldeada en forma de huesos.
-Acomodar tres en cada bola de pan y dejar reposar hasta que doblen su volumen, para luego hornear a 180°C en una bandeja engrasada hasta que tomen color.
-Ya listos los panes, retirar del calor, dejar enfriar, barnizar con mantequilla derretida y espolvorear con el azúcar.