Cada vez más, los tequilas de alta calidad se consideran un licor para degustar con la misma solemnidad de los vinos finos, el coñac o el whisky.
Así estuvo más que demostrado el Día Nacional del Tequila, que se celebró en Los Ángeles el pasado 24 de julio en el restaurante Lotería Grill, de Hollywood.
Para el evento, patrocinado por Casa Herradura, el mencionado local preparó una cena muy mexicana que permitió a más de 30 comensales aprender cómo combinar de forma correcta los diversos tipos de tequila con el sabor de la comida.
Los primeros platillos que ingresaron al recinto fueron unos totopos (tortillas fritas o chips) con guacamole fresco, acompañados con un "caballito" de dos sopas que dan identidad a la gastronomía del país azteca: la de tortilla y calabaza con elote.
Con estas entradas se sirvió un shot de tequila blanco (o silver) porque, según explicó Rubén Aceves Vidrio —director del mercadeo internacional de Casa Herradura y experto en tequilas— tiene un sabor con un toque de menta y cítricos que cortan perfectamente con los platillos poco condimentados.
Este tequila blanco, que tiene sólo 45 días de añejamiento, es el ideal para preparar la clásica Margarita, que puede ordenarse a las rocas o en hielo triturado y para flamear pescados o camarones.
Para las entradas con sabores más fuertes, como el queso fundido con algo de chorizo y unos champiñones salteados, se ofreció el tequila reposado que realza los alimentos condimentados por tener en su gusto algo de frutas y especias, como la canela.
El tequila reposado combina también muy bien con la ensalada de verano de la Lotería Grill, que lleva lechuga fresca, pepino, tomate, aguacate, queso de cabra, pepitas y una vinagreta de cilantro con limón.
"Y para preparar el paladar para los sabores de los platillos fuertes o principales no hay nada mejor que una Nieve de Limón con Albahaca y Tequila Reposado", denotó Luis Castro, mánager del restaurante anfitrión de la cena.
Ciertamente. Cuando uno se lleva a la boca la primera cucharada de esta nieve — un helado de tono verde claro y a base de agua— siente por toda la boca un sabor fresco y suave, que cumple la misma función de un licor bajativo que limpia el gusto y facilita la digestión.
Pero lo más sorprendente es que por ningún lado se siente el sabor a tequila, ya que este desaparece al combinarse con el sabor natural de la albahaca.
El tequila añejo se sirvió para parear una selección de tacos de cochinita pibil, nopalitos, carne desmechada, pollo en salsa de mole o unas suculentas enchiladas de pollo, queso y vegetales, bañadas en salsa verde o suiza.
"Por el toque a chocolate, vainilla y picante que tiene el tequila añejo, el sabor de los ingredientes y las especias fuertes toman un sabor mucho más gustativo en la boca", sostuvo Aceves, e indicó que este tequila es ideal para flamear crepes y preparar postres.
La cena se cerró con flan de cajeta y de coco, que fueron acompañados con un tequila Selección Suprema, que como su nombre lo indica, tiene un gusto superior, placentero, sostenido por el intenso aroma a frutas y flores que posee.
Por su sabor acaramelado, el tequila Selección Suprema queda bien con cualquier postre. También puede tomarse sólo para ser degustado lentamente, de la misma manera como se hace con el buen coñac.
De hecho, la forma correcta de servirlo es precisamente en copas de coñac.






