Es muy importante que te des un espacio para consentirte. (Foto: Agencia Reforma)
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Las presiones cotidianas someten al cuerpo y a la mente a momentos de estrés que, en ocasiones, parecen no acabar. El cansancio produce mal humor, un bajo rendimiento y, sobre todo, dolores que se acumulan en los músculos, pero, por lo regular, la gente tiene tiempo para todo, menos para sí misma.

Por ello, regalarse un momento para descansar y olvidarse de todo siempre viene bien. Los masajes relajantes son un medio efectivo para renovar energías y sentirse como nuevo.

"El ritmo de vida nos obliga a correr de un lado para otro, a veces impide que podamos realizar ejercicio, por eso un masaje nos ayuda a relajarnos y sentirnos tranquilos. Estar en armonía con nuestro cuerpo ayuda a prevenir, incluso,  problemas como la gastritis y la colitis, pues nivela el sistema digestivo", explicó la terapeuta corporal Claudia López.

"Es importante dedicarnos un tiempo a nosotros mismos. Una hora nos da la oportunidad de poder salir totalmente relajados y disfrutar un momento sin pensar en lo que tenemos pendiente".

Al estar bajo presión se presentan dolores de cabeza, piernas o brazos. Esto puede ser señal de que el cuerpo está pidiendo reposo y recibir un masaje se convierte en una terapia que ayuda a crear un descanso completo.

"En las cabinas de masaje hay una atmósfera a media luz, con velas y aromaterapia, la música evoca lugares tranquilos, de la naturaleza, como las olas del mar. Como terapistas, coordinamos la respiración con quien recibe el masaje para estar en sintonía y poder trabajar juntos en su relajación.

"Empezamos boca arriba de los pies a la cabeza y después boca abajo en la misma dirección, para terminar en la espalda. El recorrido ascendente responde al sentido de la circulación, además, en los pies están muchas terminales nerviosas que al ser estimuladas hacen que nuestro organismo reaccione", señaló.