¡Una cucharadita de jarabe para quitar la tos!

Esta parece ser la fórmula mágica que usted busca cuando a media noche no puede dormir por un ataque de tos. Sin embargo, la clave, más allá del jarabe, está en saber exactamente qué es una "cucharadita".

El administrar la dosis indicada de un medicamento es esencial para que funcione y parece que no todos saben medir la dosis exacta. Un estudio publicado en Annals of Internal Medicine analizó a 200 estudiantes universitarios dándoles la tarea de poner 5 mililitros de una medicina, la medida estándar para una cucharadita, en 2 cucharadas de las que se encuentran regularmente en las cocinas: de tamaño mediano y grande.

El resultado fue sin duda, que el tamaño sí importa. En promedio, los estudiantes se quedaron cortos en un 8% cuando usaron una cuchara de tamaño mediano y se pasaron un 12% en la dosis cuando usaron una cuchara de tamaño grande. Lo curioso es que los estudiantes, sin conocer los resultados, estaban bastante confiados en que habían hecho un buen trabajo.

Lo mejor, es tener en casa cucharas medidoras para no alterar la función de los medicamentos que se administran por vía oral. Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

No es tan bueno

Existe un suplemento de hierbas que es muy popular para no perder la memoria. Se trata del Ginkgo Biloba, que tiene la reputación de proteger a la mente de los efectos del envejecimiento.

Pero estudios recientes publicados en JAMA, afirman que en realidad, no es cierto. Según los resultados "no hay evidencia de que el Ginkgo disminuya la velocidad del deterioro de las funciones cognitivas en los adultos mayores".