Adolescentes: algo falta para llegar a ser un adulto, pero tienen ya un cuerpo listo para muchas funciones fisiológicas que los pueden llevar a tener responsabilidades adultas. (FOTO: Ciro Cesar/La Opinión).
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Es común que a los padres les resulte difícil hablar de sexo con sus hijos y que posterguen esta situación. Es menos frecuente aún hablarle sobre ese tema al hijo varón.

La sexualidad de los hijos no comienza un día específico, sino desde que nacen; así que no existe una edad para comenzar hablar de sexo. Debe ser una actitud de vida.

La etapa más riesgosa en términos de preocupaciones paternas es definitivamente la pubertad. Esta representa el pasaje de la infancia a la adolescencia; es el proceso de cambios físicos en el cuerpo de un niño, que lo convierten en adolescente.

Adolescencia es una palabra que proviene del latín, y significa que algo falta, "adolescere". En este caso, algo falta para llegar a ser un adulto, pero tiene ya un cuerpo listo para muchas funciones fisiológicas que lo pueden llevar a tener responsabilidades adultas.

Para ustedes, que son unos lectores inteligentes, aquí le proponemos tres puntos clave para iniciar una buena conversación con sus hijos varones partiendo de situaciones típicas de la pubertad masculina.

1.- En la pubertad, los testículos aumentan de tamaño, crece el pene y aparece el vello público, y también las emisiones nocturnas o "sueños húmedos".

Dichas emisiones nocturnas se deben a cambios físicos y hormonales; son eyaculaciones involuntarias que se producen durante la fase de sueño profundo; tienen menor fuerza y volumen de semen que las eyaculaciones intencionales. Pueden estar o no acompañadas por sueños eróticos y se deben a contracciones en la zona del comienzo de la uretra que al producirse la contracción, el semen sale expulsado al exterior en el momento de la erección. También, a veces, puede ir acompañada de un poco de orina.