Si estás contemplando amarrarte con un divorciado con hijos, ¡ojo! quiero advertirte que las posibilidades de que tu relación sea exitosa son escasas. Se estima que el 70% de las mujeres que se convierten en madrastras eventualmente se convertirán en divorciadas.

Los niños son una bendición, pero no se puede negar que traen presiones financieras, quitan la privacidad, absorben energía y requieren tiempo. Este desafío es mucho más grande cuando se trata de los hijos de otra.

Aunque tú y tu pareja se amen, enfrentarás situaciones que harán hervirte la sangre. Le exclamas: "¡Ponle carácter a tus hijos, aquí se necesitan reglas!". Y él los excusa: "No seas tan exigente, ellos pasan muy poco tiempo con nosotros". Le reclamas: "Tu ex pretende controlar nuestro hogar". Y él dice: "es por el bien de los niños, no quiero crear más tensión".

Si quieres mejorar tus probabilidades para un matrimonio exitoso, es necesario que aceptes lo siguiente: la ex, aunque pienses que es una "bruja", estará involucrada en tu vida siempre. Te la encontrarás en graduaciones, cumpleaños y bodas. Cada mes, dinero que podría ser destinado para una gran vacación, irá directo a la cuenta de ella. Y si eres celosa, ¡prepárate! tu hombre siempre estará ligado a esa mujer porque tienen mucho en común: ¡los hijos!

Con relación a los niños, estos sentirán celos porque tienen que compartir a su papá con quien consideran una intrusa. Ganarte el amor y confianza de los niños es un proceso que puede tomar mucho tiempo, vas a tener que emplear toda tu paciencia.

También tu pareja tendrá la responsabilidad de darte tu lugar y no permitir que la ex y sus hijos sean los que dominen el hogar. Considera que si durante el noviazgo no ha tomado en cuenta tu opinión con relación a sus hijos, este patrón se mantendrá.