La naturaleza de los adolescentes hace que se tengan con- fianza entre ellos mismos y que sean reacios a hablar con sus padres de cier- tos temas.  Fotos: Photos.com
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Es comprensible el temor de numerosos estudiantes y padres con respecto a lo que está ocurriendo en las escuelas, sitios que supuestamente son refugios seguros de aprendizaje. Esto le otorga mayor importancia al diálogo referente a estos acontecimientos.

Una de las mejores medidas que pueden tomar los padres con respecto a sus hijos adolescentes luego de uno de esos incidentes en las escuelas es hablarles honestamente acerca de lo ocurrido, y cómo usted se siente ante tal situación.

Luego le tocará el turno de sentarse a escuchar lo que le diga su hijo. La creación de un foro abierto de conversación puede contribuir en gran medida a que la familia se sienta más cómoda al responderse las preguntas y saber lo que cada cual puede hacer si tiene lugar ese tipo de problemas en un sitio cercano al hogar.

Propicie la conversación acerca de cómo se siente su hijo o hija en la escuela, y qué piensa acerca de la propensión a la ocurrencia de incidentes violentos en la misma. ¿Se siente seguro? ¿Se han producido incidentes preocupantes?

Por naturaleza, los adolescentes se muestran reacios con demasiada frecuencia a hablar abiertamente de sus emociones. Pero si le hace saber su disponibilidad a escucharle, podría sorprenderle una conversación honesta con su hijo o hija adolescente.

Es importante enfatizarle a su hijo o hija que si se entera de que alguien amenaza repetidamente con hechos violentos en la escuela, debe comunicarlo a sus maetros y autoridades del plantel. En esas situaciones no debe priorizarse el mantenimiento de la privacidad del estudiante. Debe notificarse inmediatamente a un adulto o persona con autoridad para que enfrente potencialmente una situación de vida o muerte. Si tiene la posibilidad de hablar, su hijo o hija estarán ayudando a que los adolescentes problemáticos obtengan la ayuda necesaria.