La naturaleza de los adolescentes hace que se tengan con- fianza entre ellos mismos y que sean reacios a hablar con sus padres de cier- tos temas. Fotos: Photos.com
Los expertos creen necesario motivar la confianza hacia los maestros. Foto: Photos.com
Contexto Latino — ¿Le ha sorprendido ver cómo otro tiroteo en una escuela se desencadena ante usted en la pantalla del televisor? Aparentemente, la violencia y los incidentes con armas de fuego en las escuelas, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo se incrementan. En el curso de una semana, en febrero del 2008, se produjeron cuatro incidentes con armas de fuego en Estados Unidos.
Es comprensible el temor de numerosos estudiantes y padres con respecto a lo que está ocurriendo en las escuelas, sitios que supuestamente son refugios seguros de aprendizaje. Esto le otorga mayor importancia al diálogo referente a estos acontecimientos.
Una de las mejores medidas que pueden tomar los padres con respecto a sus hijos adolescentes luego de uno de esos incidentes en las escuelas es hablarles honestamente acerca de lo ocurrido, y cómo usted se siente ante tal situación.
Luego le tocará el turno de sentarse a escuchar lo que le diga su hijo. La creación de un foro abierto de conversación puede contribuir en gran medida a que la familia se sienta más cómoda al responderse las preguntas y saber lo que cada cual puede hacer si tiene lugar ese tipo de problemas en un sitio cercano al hogar.
Propicie la conversación acerca de cómo se siente su hijo o hija en la escuela, y qué piensa acerca de la propensión a la ocurrencia de incidentes violentos en la misma. ¿Se siente seguro? ¿Se han producido incidentes preocupantes?
Por naturaleza, los adolescentes se muestran reacios con demasiada frecuencia a hablar abiertamente de sus emociones. Pero si le hace saber su disponibilidad a escucharle, podría sorprenderle una conversación honesta con su hijo o hija adolescente.
Es importante enfatizarle a su hijo o hija que si se entera de que alguien amenaza repetidamente con hechos violentos en la escuela, debe comunicarlo a sus maetros y autoridades del plantel. En esas situaciones no debe priorizarse el mantenimiento de la privacidad del estudiante. Debe notificarse inmediatamente a un adulto o persona con autoridad para que enfrente potencialmente una situación de vida o muerte. Si tiene la posibilidad de hablar, su hijo o hija estarán ayudando a que los adolescentes problemáticos obtengan la ayuda necesaria.
Es comprensible el temor de numerosos estudiantes y padres con respecto a lo que está ocurriendo en las escuelas, sitios que supuestamente son refugios seguros de aprendizaje. Esto le otorga mayor importancia al diálogo referente a estos acontecimientos.
Una de las mejores medidas que pueden tomar los padres con respecto a sus hijos adolescentes luego de uno de esos incidentes en las escuelas es hablarles honestamente acerca de lo ocurrido, y cómo usted se siente ante tal situación.
Luego le tocará el turno de sentarse a escuchar lo que le diga su hijo. La creación de un foro abierto de conversación puede contribuir en gran medida a que la familia se sienta más cómoda al responderse las preguntas y saber lo que cada cual puede hacer si tiene lugar ese tipo de problemas en un sitio cercano al hogar.
Propicie la conversación acerca de cómo se siente su hijo o hija en la escuela, y qué piensa acerca de la propensión a la ocurrencia de incidentes violentos en la misma. ¿Se siente seguro? ¿Se han producido incidentes preocupantes?
Por naturaleza, los adolescentes se muestran reacios con demasiada frecuencia a hablar abiertamente de sus emociones. Pero si le hace saber su disponibilidad a escucharle, podría sorprenderle una conversación honesta con su hijo o hija adolescente.
Es importante enfatizarle a su hijo o hija que si se entera de que alguien amenaza repetidamente con hechos violentos en la escuela, debe comunicarlo a sus maetros y autoridades del plantel. En esas situaciones no debe priorizarse el mantenimiento de la privacidad del estudiante. Debe notificarse inmediatamente a un adulto o persona con autoridad para que enfrente potencialmente una situación de vida o muerte. Si tiene la posibilidad de hablar, su hijo o hija estarán ayudando a que los adolescentes problemáticos obtengan la ayuda necesaria.