MÉXICO, D.F.— En manos de las mujeres está sanar el mundo y, por tanto, salvarse ellas mismas. Después de más de cuatro décadas de estudiar la psicología femenina, la analista junguiana Jean Shinoda Bolen no abriga dudas: la humanidad atraviesa un período de transición que culminará con un cambio de poderes.
"Lo que se necesita para transformar el mundo lo tienen las mujeres y algunos hombres excepcionales: la capacidad de cuidar, de nutrir, de sentir a los demás. Sólo nosotras podemos ser fuertes y, al mismo tiempo, entender las necesidades de los otros; por eso seremos las líderes".
Shinoda Bolen considera que los próximos cinco años son cruciales para dar un "giro virtuoso" al futuro del planeta, frenando el deterioro ambiental, o acercarlo a la catástrofe; una lucha que también le corresponde librar a las mujeres.
Para acelerar el cambio propone formar en todo el mundo círculos locales de mujeres que funcionen como centros espirituales. Conforme se expandan, estos círculos crearán la masa crítica de mujeres necesaria para transformar el mundo, afirma, aunque el mayor papel lo jugarán aquellas que hayan logrado un equilibrio entre su vida emocional y profesional.
"Las mujeres necesitamos amistades para toda la vida, para aprender unas de otras. Debemos reunirnos en círculos donde podamos compartir lo que nos pasa, nuestros sueños de transformación. Las mujeres que tienen logros se convierten en un modelo para las demás, y eso hay que compartirlo".
Como muestra del proceso que está en marcha, Shinoda Bolen menciona las imágenes, cada vez más frecuentes, de mujeres que alcanzan el poder, desde Michelle Bachelet en Chile, hasta Ángela Merkel en Alemania o Ellen Johnson-Sirleaf en Liberia.
"No se trata de esperar que los hombres provoquen el cambio. Las mujeres deberíamos mostrarnos impacientes por ocuparnos de las criaturas del mundo, los animales, las plantas. Somos el género más afectado por la guerra, pero nunca nos consultan sobre los conflictos; es momento de abrir la boca y dejar de ser pasivas".
La gran pregunta es: ¿cederán los hombres el poder? "Eso dependerá de que hombres y mujeres crezcan juntos a nivel educativo, intelectual. Así el hombre podrá reconocer las contribuciones de las mujeres".
Shinoda Bolen confía en que el liderazgo de la mujer surja de un proceso conjunto y natural. "Más que un golpe de estado, se trata de realizar acciones individuales, de que las mujeres ganen espacio en cada uno de los terrenos donde estén".
En su ejercicio psiquiátrico, Shinoda Bolen ha seguido un arco de intereses que la ha llevado de la acción individual a la colectiva.
En 1984 publicó Las diosas de cada mujer, donde propone una serie de arquetipos basados en las diosas griegas de la antigüedad, que permite a cada mujer descubrir las fuerzas internas que la dominan y les ofrece un instrumento para solucionar un misterio recurrente en sus consultas: la razón de su infelicidad.
"Algunas mujeres exitosas viven sobre todo en su cabeza, necesitan ponerle atención a sus emociones y a su cuerpo, conseguir un equilibrio. A menudo escucho el lenguaje de su dolor y descubro la verdad en sus sueños".
Contrario al modelo social imperante, que privilegia la juventud, Shinoda Bolen asegura que, a partir de los 40 años, comienza la mejor época en la vida de una mujer. Y conforme se acerca la vejez, tiene mayor oportunidad de convertirse en una "bruja sabia", el estado mayor al que puede aspirar: mujeres que no se quejan, honestas, sin rencores, que deciden su camino con el corazón.
"Para lograrlo, debemos acrecentar y valorar la experiencia, sacar provecho de nuestros errores y del sufrimiento que hemos padecido, mantener el sentido del humor. Y sobre todo, aprender de la compasión, teniendo un sentido claro de nuestro poder. Las mujeres descubrimos muy temprano, con la menstruación, que no podemos controlar lo que sucede, una enseñanza de sabiduría profunda que no reciben los hombres".
¿Algún consejo para activar la intuición? "Confiar en ti, identificar y seguir tu voz".
¿Y la compasión? "Hace falta imaginación para poder ponerse en el lugar del otro, eso es la empatía. Las conversaciones entre mujeres son un espacio donde se comparte la vulnerabilidad; los hombres no hablan de eso...".









