NUEVA YORK.— El nuevo Harlem ya es un atractivo turístico, pero la apertura de un moderno hotel de primera categoría podría darle otra dimensión, ya que dejaría de ser un barrio que merece una visita corta para comenzar a ser considerado un sitio donde vale la pena quedarse por una noche, o incluso más tiempo.
El Harlem tenebroso, que le metía miedo al visitante, es historia antigua. El barrio ha sido renovado y alberga oficinas de gente tan importante como el ex presidente Bill Clinton.
Para los turistas, no obstante, es un sitio de paso, una visita rápida.
"Ahora queremos que se queden", declaró George Fertitta, director de NYC & Co., la dependencia municipal que maneja el turismo en Nueva York.
Quienes quieran quedarse dispondrán ahora del Aloft, un hotel boutique que será el primer hotel fino que abre en Harlem en unos 40 años, desde que el Theresa dejó de existir en 1967.
"Hay un interés turístico extraordinario en Harlem. Es uno de los sitios de Nueva York que la gente quiere ver", dijo Fertitta.
Big Apple Greeter, que ofrece visitas guiadas realizadas por voluntarios, dice que recibe más pedidos para recorrer Harlem que ningún otro barrio, con excepción del barrio bohemio Greenwich Village. A lo largo de todo el día se ven autobuses turísticos de dos pisos estacionados en la Calle 125 frente al legendario teatro Apollo.
La directora ejecutiva del Apollo, Jonelle Procope, dijo que el Aloft "es una gran novedad para el barrio y hará que el Harlem resulte más atractivo todavía para los turistas".
Frente al Apollo, uno puede ver todavía el cartel del viejo Hotel Theresa, que se encontraba en un edificio declarado monumento nacional que hoy alberga oficinas. El Theresa era frecuentado por afroes-tadounidenses prominen-tes en una época en la que no eran recibidos en otros hoteles.
"Lena Horne. Ella Fitzgerald. Toda esa gente venía al Theresa porque no tenían a dónde ir en el centro", expresó William Gibbons, quien dicta un curso sobre la historia de Harlem en la City University de Nueva York. "En su época dorada, en un día común y corriente usted iba al Theresa y se topaba con Joe Luis tomando un trago en el bar. O con Malcolm X que visitaba a Muhammad Ali".
En 1960, el Theresa recibió a Fidel Castro, quien vino a hablar ante las Naciones Unidas poco después del triunfo de la revolución cubana. Eran los años de la Guerra Fría y se cuenta que al líder cubano se le pidió que abandonara un hotel en el centro de la ciudad porque su comitiva era demasiado bulliciosa. Hasta se dijo que habían llevado ga-llinas.
Castro fue bien recibido en el Theresa, donde también se alojaron Malcolm X y el líder soviético Nikita Khrushchev.
Con el correr del tiempo, el Theresa perdió prominencia. Al prohibirse por ley la segregación racial, los negros pudieron alojarse en cualquier lado y Harlem, al igual que tantos otros barrios neoyorquinos, sufrió una ola de violencia y de deterioro urbano.
Hoy Harlem "es un sitio vibrante, que crece", según Brian McGuinness, vicepresidente senior de Aloft Hotels. Fue por eso que Starwood optó por construir un hotel en ese barrio.
"Aloft es una marca con fama de innovadora y vanguardista. Estudiamos el Harlem, desde la aparición en 1913 del Hotel Theresa, que fue un sitio de vanguardia en su momento, y llegamos a la conclusión de que el barrio era el sitio indicado para abrir un Aloft en Nueva York", manifestó.
Dave McKinney, ejecutivo de una empresa tecnológica de Annapolis, Maryland, dice que reservó una habitación en el Aloft de Harlem y que no ve la hora de alojarse allí. "Será mi primera visita al Harlem", dijo McKinney, quien generalmente se aloja en el centro de Manhattan. "Veo muchos artículos que dicen que el Harlem está cambiando, que hay restaurantes nuevos y el barrio se está revitalizando".
Aloft tiene unos 40 hoteles en Estados Unidos. McKinney se ha alojado en algunos de ellos y dice que le encanta su "estilo distintivo y su onda urbana", que le apunta a los clientes jóvenes, de la era tecnológica.
Por ejemplo, uno puede registrarse por internet y recibir una llave por correo, evitando así el tener que registrarse a su llegada, con las demoras que eso a veces conlleva. En las habitaciones hay enchufes para todo tipo de aparatos, incluidos iPods, iPads, cámaras y aparatos que se conectan con televisores de pantalla plana.
Bill Carroll, profesor en la carrera de gerencia hotelera de la Universidad Cornell, dijo que es lógico instalar un hotel de este tipo en Harlem. El estilo del hotel se combina con el resurgimiento del barrio "para crear un aire de entusiasmo, de algo novedoso. De entrada se genera la sensación de que es algo distinto".
Las tarifas son más baratas que las de hoteles similares del centro de Manhattan: una habitación con cama matrimonial grande (king) costará 239 dólares, comparado con los 375 del Four Points, 499 de las Sheraton Towers y 512 del Westin Midtown.
En la actualidad en Harlem hay numerosos hoteles de segunda categoría y albergues pequeños, pero nada de la magnitud del Aloft.