Las festividades de "La Guelaguetza", celebradas los dos últimos lunes del mes de julio, en Oaxaca, México. (FOTO: Foto EFE)
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La epidemia de gripe que padeció México afectó a su industria turística, especialmente a Oaxaca, estado en el sur y región de especial belleza colonial y con un fuerte componente indígena.

EL ESTADO MÁS INDÍGENA

Oaxaca es el estado de México con mayor diversidad étnica y lingüística y en el que hay un mayor porcentaje de población indígena.

En el actual territorio conviven 16 grupos étnicos de los 65 que hay en México y casi dos millones de habitantes de los 3,5 que tiene el estado son indígenas. Por ello no es de extrañar que haya zonas que parezcan detenidas en el tiempo y que muchos municipios se rijan por el sistema de usos y costumbres.

Con este sistema, que reivindica la conservación de las tradiciones, la población se organiza, no por partidos políticos, sino por una forma de gobierno representada por la asamblea popular, la máxima autoridad indígena.

Además, en algunos pueblos incluso se utiliza el trueque como moneda de cambio en los mercados y sus habitantes todavía hablan en las lenguas indígenas.

Esta enorme riqueza étnica y cultural que se mantiene año tras año hace que los visitantes de Oaxaca puedan disfrutar de fiestas tan tradicionales como las de "Los Lunes del Cerro", en las que tiene lugar la popular fiesta de "La Guelaguetza".

"Guelaguetza" significa "acto de regalar" y es precisamente eso, un espectáculo celebrado los dos últimos lunes de julio en el que pueblos de las siete regiones oaxaqueñas regalan al público sus bailes, sus costumbres y sus artesanías.

UN ESTADO COMPLETO

"Oaxaca tiene una gama (de atractivos) muy interesante y variada y por ello los turistas pueden venir a la capital, que tiene una arqueología inmensa y una gastronomía como pocas de la república, y también pueden ir a playas maravillosas como Puerto Escondido o Huatulco", apunta Beatriz Rodríguez, la secretaria de Turismo.