Las impresionantes y míticas cataratas del río Iguazú, entre Brasil y Argentina, esperan recibir todavía más visitantes tras su inclusión entre las veintiocho Maravillas Naturales del Mundo.
Vistas por primera vez por el conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca en 1542, las cataratas fueron declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1984 y pueden ser visitadas tanto del lado argentino, desde donde unas pasarelas permiten llegar más cerca de las deslumbrantes caídas de agua, como desde el brasileño, que ofrece una panorámica más completa del espectáculo natural.
Esta imponente caída de aguas del río Iguazú formada por cerca de 300 cascadas de hasta 80 metros de altura es uno de los cinco lugares latinoamericanos elegidos en julio pasado como finalistas en el concurso "Las Siete Nuevas Maravillas Naturales", al lado de la selva amazónica (compartida por varios países), el Salto del Ángel (Venezuela), la reserva el Yunque (Puerto Rico) y las islas Galápagos (Ecuador).
MÁS TURISMO
"Esperamos un aumento de hasta el 30 por ciento en el número de turistas por haber sido incluidos entre las 28 finalistas y un porcentaje aún mayor si llegamos a ser elegidas entre las Siete Nuevas Maravillas Naturales", dijo a Efe el alcalde de la ciudad brasileña de Foz do Iguazú, Paulo Mac Donald Ghisi.
Las 28 finalistas fueron elegidas por un grupo de seis expertos presidido por el ex director general de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza de entre 77 candidatos preseleccionados por millones de internautas de todo el mundo.
EN PARQUES NACIONALES
Foz de Iguazú, en el estado brasileño de Paraná, forma la llamada Triple Frontera junto con las ciudades de Puerto Iguazú (Argentina) y Ciudad del Este (Paraguay).







