Especial para EDLP
— Cuando se piensa en México, lo primero que a uno le viene a la cabeza son los mariachis y, quizás también, el tequila. Reducir ese hermoso país a esos dos factores, sería ridículo, pero lo cierto es que ambos constituyen una parte importante del alma mexicana y, además, comparten lugar de nacimiento: el estado de Jalisco y su capital, Guadalajara.Los mariachis y el tequila decidieron nacer en ese mismo punto de la geografía mexicana, lugar que más recientemente ha sido la cuna de dos de los embajadores más importantes del México actual (el director Guillermo del Toro y el actor Gael García Bernal). Guadalajara destaca así con nombre propio por encima de otros puntos del país y que ofrece al visitante la oportunidad de iniciar un viaje por la Historia y la cultura mexicanas ante un paisaje que no lo dejará indiferente, no en vano la llaman “la Perla Tapatía”.
Si quien visita México sólo llegara a ver esta ciudad, lo cierto es que se llevaría una imagen bien representativa del país, porque Guadalajara, a la que dio nombre el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán en honor a su lugar de nacimiento en España, ofrece mexicanidad por los cuatro costados.
Unos días son suficientes para llevarse un buen sabor de boca de todo lo que conforma la segunda ciudad más poblada de México: arte, cultura, artesanía, gastronomía, diversión y mucha vida. Una vida que se palpa a cada paso que se da por el que es uno de los centros históricos más hermosos del país y que reúne la arquitectura más inspiradora que los siglos XVI y XVII dejaron en México.
La cruz perfecta que forma la parte central del casco histórico rebosa Historia, ya que reúne los edificios más emblemáticos de la ciudad —con permiso del estadio de fútbol donde juega el célebre Chivas de Guadalajara—. La zona está dominada por la silueta más característica de todo su paisaje urbano: la Catedral Metropolitana de 1561, que tiñe el cielo de azul y amarillo gracias a sus dos torres, un elemento que, presentes incluso en los taxis que circulan por las calles, le recordarán al viajero donde se encuentra.
Pero ésa no es la única catedral que hubo en Guadalajara. El visitante no debe evitar en su tour por la ciudad la visita a la primera catedral, la de San Miguel, situada al lado del Teatro Degollado —núcleo de las actividades artísticas de Guadalajara— y del Palacio de Justicia, y que mantiene en su interior el espíritu de las primeras catedrales, sobrias y elegantes, que los conquistadores españoles construyeron en el Nuevo Mundo.
Las plazas amplias y las fuentes de agua colorean la zona antigua, en la que destacan muchas plazas. Varios ejemplos son la de Guadalajara, la Plaza de Armas o de la Constitución, la Plaza de los Magos o la propia Plaza Tapatía, ante el Instituto Cultural Cabañas, un antiguo hospicio convertido en centro cultural en el que se une la tradición y la modernidad gracias a la magnífica colección permanente que alberga de del célebre muralista e ilustre jalisciense José Clemente Orozco (1883-1949).
Como buena ciudad mexicana, la fiesta debe estar presente en su calendario anual y, teniendo en cuenta que en Jalisco se entonaron los primeros sonidos mariachi, Guadalajara alberga cada septiembre una de las celebraciones más representativas de México y su música: el Festival del Mariachi. Hasta Guadalajara se desplazan mariachis llegados de todo el mundo —incluso desde Japón— para rendir homenaje a su arte en unos actos que culminan en el Teatro Degollado con las actuaciones de los mariachis más célebres: Vargas, Campero y América.
Una visita a la Perla de Occidente no sería lo mismo sin pisar otras localidades que la rodean, como Zopopan, Tlaquepaque o Tonalá.
La artesanía está muy arraigada a Jalisco desde épocas inmemorables. Como muestra de ello, la localidad de Zopopan, fundada antes que Guadalajara y donde se encuentra la adorada Virgen de Zopopan, ofrece un buen ejemplo del arte que han hecho famoso los indígenas de la zona, los huicholes.
Llegar a Guadalajara y no visitar la localidad de Tequila debería ser delito. Situado a unos 60 kilómetros de Guadalajara, Tequila reúne muchas destilerías, entre las que destaca Mundo Cuervo, la de José Cuervo, conocida como “La Rojeña” y que se considera la fábrica más antigua de Latinoamérica, de la segunda mitad del siglo XVIII. En ella, se realizan diferentes tours en los que se aprecia de primera mano el agave azul, materia prima del tequila, y se vive la historia de la bebida. Una buena manera de llegar a Tequila es el “Tequila Exprés”, un tren que va desde Guadalajara a la hacienda El Refugio.
La comida tapatía es una buena muestra del amplio abanico de la gastronomía mexicana, ya que de Jalisco se dice que salió una tercera parte de los platos mexicanos. Tres apuestas tapatías que no pueden faltar en Guadalajara son el menudo, la birria de chivo y el pozole, un sabroso caldo de maíz con carne de cerdo. Entre las recomendaciones tenemos Fonda de San Miguel Arcángel. Donato Guerra, 25. Centro Histórico Guadalajara. Telf.: (01 33) 3613-0809. También María Bonita. Hotel Camino Real. Avenida Vallarta, 5005. Guadalajara. Telf.: (01 33) 3134-2424.









