Inmigración
Una de las crueldades más grandes de nuestra sociedad supuestamente tan civilizada, tan religiosa, tan justa y humanitaria ocurre constantemente en nombre de la ley y el orden. Para comprender la profundidad del sufrimiento que esa crueldad cotidiana inflige a miles de personas, basta imaginarse lo que cualquiera de nosotros sentiría si un día unos funcionarios omnipotentes deciden separarnos arbitrariamente de nuestros seres queridos; así, repentinamente, como súbitos emisarios de lo trágico, arbitrario, e injusto.
Esa es la experiencia por la que muchas familias de inmigrantes pasan regularmente, en una secuencia lenta, pero implacable, cuando agentes de inmigración capturan a personas indocumentadas, en su gran mayoría trabajadores esforzados, honorables, responsables, para colocarlos camino a la deportación.
Poner fin a esos horrendos episodios de destrucción de hogares exige una reforma migratoria integral.
¡Necesitamos reforma migratoria! ¡No podemos esperar más! Debemos y tenemos que exigirla, ya mismo, ahora, lo más pronto posible.
La legalización de los trabajadores indocumentados es una necesidad inaplazable, como acto de justicia y equidad, pero también para beneficio de la economía y la sociedad en general.
El presidente Obama, y muchos otros líderes nos dieron esperanzas de que en esta administración por fin habría reforma migratoria. Pero los días, las semanas y los meses han pasado sin ningún resultado, sin siquiera un avance significativo en la dirección correcta.
Claro está que la mayor responsabilidad de las dilaciones en esta materia corresponde a la manía republicana de obstruir a toda costa cualquier iniciativa de la administración Obama; por groseras y descaradas razones políticas. Los republicanos han creado una situación de parálisis legislativa y administrativa permanente, que impide la aprobación de leyes urgentes para el tratamiento y solución de los problemas que abruman a la nación.
El próximo 21 de marzo en Washington, D.C. vamos a salir masivamente a exigir lo que creemos justo y necesario, y para apuntar nuestro dedo acusador al liderazgo y los legisladores republicanos incursos en maniobras de obstrucción. Ha llegado la hora de hablar duro, y de actuar en consecuencia.
Tenemos que salir a decirle al Presidente, al Congreso, a la nación entera, que estamos cansados de esperar; que nuestra paciencia se agota. No queremos más familias destruidas, más trabajadores explotados por patronos inescrupulosos, que se aprovechan de su vulnerabilidad de indocumentados.
La marcha del 21 de marzo será un evento de enorme importancia. Nuestras voces serán lo suficientemente fuertes y elocuentes. Nuestra paciencia se ha extenuado, y de que de aquí en adelante no toleraremos más demoras, más distorsiones y distracciones, que socaven el logro de nuestro objetivo.
Acudir a la marcha significa un esfuerzo personal. Lo sabemos. Pero todo cambio histórico, toda conquista social demanda sacrificios.
Por otra parte, la recompensa excederá en extremo el esfuerzo; una vez que gracias a nuestra vehemencia, a nuestra decisión, el tema migratorio salga para siempre del limbo de conformismo, y pusilanimidad en que actualmente se encuentra, una nueva realidad social nos permitirá disfrutar nuestros derechos, utilizar todo nuestro potencial como pueblo, como trabajadores, como ciudadanos.Estamos dispuestos a apoyar con entusiasmo cualquier esfuerzo sincero, responsable, bipartidista, del Presidente Obama, o el Congreso, para por fin producir la reforma que esta gran nación de inmigrantes y sus descendientes exige y merece. Hemos demostrado nuestra buena fe electoral en el pasado. Volveremos a demostrarla. Pero que nadie se engañe. No vamos a descansar hasta no lograr nuestro objetivo. Y no vamos a seguir apoyando a quienes defrauden nuestras esperanzas y expectativas de justicia.
Para más información sobre cómo puedes participar, visita nuestra página web: www.marchaporamerica.org o llama al 1-866-877-5944 (teléfono gratuito). O también puedes recibir información a través de tu celular. Envía el mensaje de texto JUSTICIA al número 69866. Recibirás las últimas noticias sobre la marcha.
¡Ya basta! Es hora de exigir acciones, no palabras.
Eliseo Medina es vicepresidente ejecutivo del sindicato SEIU.