Si hay algo que diferencia al Partido Demócrata del Partido Republicano es que mientras el primero es ya de facto el partido de los vales de comida, el segundo es el partido de los sueldos y nóminas por el merecido trabajo de cada ciudadano. En otras palabras: mientras los demócratas promocionan la cultura de la dependencia con el Gran Gobierno controlando al individuo, los republicanos buscan la cultura del empleo y la libertad, la responsabilidad individual y el éxito del ciudadano gracias a su trabajo y a su merecido sueldo.

El problema es que en la América de Obama-Reid-Pelosi, lo que hoy escasea precisamente es el empleo. Y lo que hoy abunda más que nunca son los programas de vales de comida. Los datos objetivos muestran que en este último mes de junio, el Gran Gobierno distribuyó más vales de comida que nunca antes en la historia de este país. Quizá sea este el modo por el que presidente Obama justifica su idea de "repartir la riqueza". Lamentablemente, dicha riqueza es mediante vales de comida y no mediante la creación de empleo y sus correspondientes nóminas y sueldos.

Otro dato incuestionable es que en enero de 2007, cuando Nancy Pelosi y Harry Reid empezaron a controlar el Congreso con sus mayorías electorales, el desempleo estaba en el 4.6% y el uso de vales de comida llegaba a 26.5% millones de norteamericanos. Casi cuatro años después, hoy el desempleo alcanza el 9.6% y son ya más de cuarenta millones los que reciben dichos vales de comida, o sea uno de cada ocho norteamericanos.

La política económica de subida de impuestos del Partido Demócrata lleva precisamente a eso: menos libertad económica individual y más dependencia del ciudadano respecto al Gran Gobierno. Valdría recordar aquel año de 1980, con la idea de Reagan de una "mañana en América". O aquel 1994 cuando los republicanos lanzaron el "Contrato con América" frente a las décadas de promesas rotas por parte del Partido Demócrata. Este año, el "Juramento a América" del Partido Republicano puede y debe apoyarse en esa idea de dos partidos políticos muy distintos: uno de vales de comida frente a otro de sueldos por trabajar.