Inmigración
A finales del 2008, y en plena campaña electoral para la nominación presidencial por el Partido Demócrata, el entonces Senador por Illinois se comprometió en privado, y en público, con impulsar una reforma comprensiva a las obsoletas leyes de inmigración. Este compromiso, dijo el actual jefe de la Casa Blanca, lo cumpliría durante su primer año de gobierno.
Posteriormente, en sendos debates con la entonces senadora por Nueva York, Hillary R. Clinton, los dos se comprometieron a asegurar que el Congreso recibiría, para su debate formal, una propuesta para reformar las leyes de inmigración dentro de los primeros 100 días del actual gobierno.
Barack Obama triunfo en las primarias, y después eclipsó en la elección general, al senador John McCain, obteniendo el 70% del voto latino. Podemos afirmar, sin temor a la innecesaria exageración, que ese bloque de votantes que le confió su voto fue clave para su victoria.
La mayoría de los votantes eligieron a Barack Obama porque prometió un accseo casi total a la atención médica para todos, y reestructurar el sistema educativo para poder garantizar mayores posibilidades para quienes desearan acceder a la educación superior. Tampoco se puede olvidar su promesa de recuperar para el país el prestigio perdido a nivel mundial rometiéndo retirar todas las tropas de Irak, y cerrar la tenebrosa prisión en Guantánamo, Cuba.
Todos los compromisos contraídos por el Presidente Obama con el pueblo norteamericano tuvieron eco, y resonaron a lo largo y ancho de nuestras comunidades.
Gran parte del pueblo tiene en claro que se requiere de una reforma de las leyes de inmigración profunda y generosa para dar fin a las redadas en centros de trabajo y en casas particulares, a la división de las familias, y a los traumas y las humillaciones que este trato colectivo nos causa. Además, la reforma deberá establecer de forma clara un nuevo orden que especifique el camino que tendrán que cubrir los trabajadores indocumentados para lograr la residencia permanente.
A punto de ir a las urnas estalló la crisis económica. Ante este grave reto, no faltan los que aconsejan al pueblo olvidarse de la legalización porque, dicen, "ya no hay condiciones para ello". No se puede ignorar la opinión del Presidente de México quien dijo que ahora era más importante para la región resolver el problema económico en Estados Unidos que la prometida reforma.
Este es el consejo que el Presidente de la República Mexicana le ofrece a su contraparte norteamericano, y esta es la ayuda, y la solidaridad, que les extiende a quienes dice reconocer ser los más valientes, y lo mejor de que dispone el pueblo de México. Por nuestra parte, no podemos olvidar que fue precisamente el quien durante su gira por los Estados Unidos en Febrero del 2008, vino a la Ciudad de Angeles y, en su discurso ante cientos de mexicanos congregados para la ocasión, declaro entre otras cosas, que en los siguientes 30 o 40 años México seria como la cuarta o quinta potencia económica mundial. Que fuera lo uno o lo otro dependería de lo que hicieran "los brasileros". Sin comentario. Ante este panorama político nuestra comunidad debe de entender que no puede esperar mucho del Gobierno de México. También debe recordar que el compromiso del Presidente Obama fue que en los primeros 100 días de su gobierno el Congreso tendría un paquete de iniciativas para reformar las leyes de inmigración. Contando del 20 de enero, fecha en que asumió el poder, los cien días vencen el 1ro. de mayo.
Lo que hagamos, o lo que pudiéndolo hacer omitamos hacerlo, para impulsar al Presidente a que nos cumpla lo prometido determinara la relación de nuestra comunidad con la administración del Presidente Obama, y con el Congreso. Nuestra voz, y nuestras fuerzas, en pro de una reforma comprensiva a las leyes de inmigración, las haremos sentir fuerte y claro en la manifestación publica del próximo día 4 de abril en el centro de la Ciudad de Los Angeles.
Juan José Gutiérrez, es el Coordinador de la organizacion Movimiento Latino USA.