El tema migratorio está lleno de espinas. No importa por donde se le toque, molesta a unos y lastima a muchos.

No se puede tratar sin dolor…

Sin embargo hay que hacerlo y hablar claro, dejando sentimentalismos a un lado, cosa difícil cuando se trata de problemas que afectan a millones de seres humanos.

El haber politizado la cuestión migratoria impide ver la realidad. Para solucionar los problemas se parte de premisas de carácter político con mezclas raciales y sociales, y a veces hasta religiosas.

Nos gusta apoyarnos en estadísticas con números estimados y tendencias, que nos hablan con frialdad. Solo que las personas no son números, son seres humanos cada uno con sus sentimientos y problemas personales.

La migración indocumentada es un problema serio. Negarlo es tan absurdo como pensar que es causante de muchos de los males que padecemos.

Pero hay dificultad en instrumentar una ley anticuada: Cuando una persona infringe una ley, es fácil castigarla. Cuando se "estima" que son millones los que la violan, es poco lo que se puede hacer y da pie a pensar que esa ley es obsoleta e inadaptada a las circunstancias actuales.

No me gusta hacerme tonto solo. Creo que es la inmigración latina la que molesta, hay otros indocumentados que a nadie importan.

Para corregir la situación de los que están y evitar que vengan más, hace falta una ley que considere los diferentes aspecto de la inmigración; entiendo que es delicado legislar por la misma gravedad del problema y el alcance político que pudiera tener. ¡Pero habrá que hacerlo, nos guste o no!

No es posible criminalizar a millones de personas aunque su estadía en el país sea violatoria de la ley de migración.