Pasó un año mas de la mujer y por lo menos en México algunos medios de comunicación se preocuparon más por destacar los problemas que enfrentan las mujeres y no por dar a conocer a aquellas mujeres que han destacado por sus grandes méritos y mucho menos por analizar esos aspectos culturales que en pleno siglo XXI nos recuerden que hay que liberar a la sociedad de los prejuicios contra la mujer.

Desde el DF sale la noticia que las mujeres son agredidas en taxis. La economía destruyó la práctica familiar donde la mujer se quedaba en casa atendiendo las necesidades del hogar mientras que el hombre cumplía con la función de proveer el sustento. Hoy en día no hay familia de la clase media para abajo que sea capaz de sobrevivir con un salario y algunas necesitan más de dos, eso se generó gracias a que junto con la presión para que ambos trabajen también se presionó al salario a la baja, para el capital y el gobierno si se agregaba una trabajadora por familia no hacia falta que el salario fuera sustancial, dos manos pueden mas que una y dos empleos pueden seguir condenando a una familia a la miseria.

Y la mujer salió a la calle para encontrarse con los depredadores que la veían como una victima fácil de ser agredida, hoy la pseudo libertad económica la ha convertido en víctima sexual.

Cuando la derecha entró al poder uno de los temas que demostró desconocer es a la mujer actual cuyos intereses se alejan de la sumisión total al macho. Muestras abundan, está el gobernador Francisco Barrio quien frente a los feminicidios declaró que "últimamente no han sido tantas", el senador Ramón Galindo que sostuvo que los problemas que tenía con dos regidoras cuando era alcalde de Juárez (trabajo que ya dijo lo buscan los locos o los corruptos) se debían a cuestiones hormonales. En Jalisco se ofendieron con el largo de las faldas porque les parecía que las minifaldas eran inapropiadas, y en Juárez los panistas se apresuraron a culpar a las mujeres que se visten de manera "provocativa" por las agresiones que sufren. Eso si, no les parece censurable que un político como Diego Fernández botara a su esposa de décadas para juntarse con una mujer de menos de la mitad de su edad. La moralidad y los valores son relativos.