Sin embargo, actualmente ninguno de los dos ha dado señales de querer dar marcha atrás con la construcción de la valla que tiene una extensión ya de más de 600 millas, a pesar de que en los últimos días se han multiplicado las voces que claman por la suspensión de la obra. Estas voces no provienen sólo de los grupos pro inmigrantes sino de varios sectores que argumentan que el muro presenta serios desafíos políticos, legales e incluso de ingeniería.

Los ambientalistas exigen que se revise la ruta donde se ha erigido la cerca porque bloquea el paso de especies en riesgo de extinción. Los dueños de terrenos por donde pasa el muro se quejan de la injusta confiscación de sus propiedades. Los ingenieros a cargo de la obra, por otra parte, tratan infructuosamente de detener las inundaciones propiciadas por el muro.

Y por si ello no fuera suficiente, los agentes de la Patrulla Fronteriza dicenestár cansados de reparar una y otra vez la valla por la que siguen pasando los indocumentados.

A este coro se han unido varios congresistas demócratas que le piden o a Obama detener el muro porque, en esta era de avances tecnológicos, es un algo anticuada que sólo daña las relaciones entre México y EEUU. Uno de esos legisladores es Silvestre Reyes, ex jefe de la Patrulla Fronteriza en El Paso, Texas.

Así las cosas, sólo falta que Obama escuche estos argumentos por demás convincentes y recuerde las promesas que hizo en campaña, así como el apoyo que recibió de los latinos.

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