La semana pasada varios medios reportaron sobre otra de las redadas administrativas que conduce la administración Obama, esta vez en una compañía de Minnesota donde 1,200 trabajadores conserjes fueron despedidos el mes pasado tras una auditoría de la empresa.

La administración ha dejado de lado las redadas tradicionales con agentes y perros optando por auditar empresas, determinar discrepancias en los documentos de los empleados, y si no se aclaran, son despedidos. Y se supone que las empresas sean sancionadas si se determina que contrataron indocumentados a sabiendas. Más de 650 empresas están siendo auditadas al presente.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) asegura que sólo se está concentrando en patronos inescrupulosos, aunque el primer ejemplo de la nueva política fue una empresa, American Apparel, con sede en Los Ángeles, que se ha caracterizado por ofrecer mejores condiciones laborales a sus empleados y que, por cierto, aboga por la reforma migratoria amplia.

La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) indicó que la empresa auditada en Minnesota, American Building Maintenance Co., que tiene su sede en San Francisco, California, todavía es investigada. Los conserjes que limpiaban edificios fueron despedidos, aunque no detenidos.

Pero volvemos a lo mismo. Estas personas vuelven a tratar de encontrar empleo sin documentos, expuestos quizá a una peor explotación, sin contar con que son jefes de familia, una familia en la que muchas veces hay hijos nacidos en Estados Unidos.

El portal de la Radio Pública de Minnesota publicó un artículo que cita a uno de los empleados indocumentados despedidos. Su esposa también es indocumentada, pero sus hijos son ciudadanos estadounidenses. Ya encontró trabajo en una compañía de limpieza más pequeña, pero a tiempo parcial, por menos dinero y sin beneficios. Y por cierto, sigue pagando sus impuestos de rigor.