Muchos estadounidenses están preocupados sobre el virus H1N1 del 2009, y muchos de ustedes aún esperan su turno para ser vacunados. Como a ustedes, me apenan mucho las enfermedades y muertes causadas por la influenza H1N1. Y como madre, comprendo la frustración y ansiedad que los padres sienten cuando no pueden encontrar la vacuna para sus hijos, y lo que todos sentimos cuando nuestras expectativas son mayores que nuestras opciones.

Como la misma influenza, la producción de la vacuna contra la influenza puede ser imprevisible. Esperábamos contar con una cantidad significativamente mayor para ahora, pero debido a una variedad de factores, la producción de la vacuna ha sido más lenta de lo previsto, a pesar de que todos los que participan trabajaron día y noche, e hicieron lo posible por lograrlo. De todos modos, nuestro claro objetivo es suministrar lo antes posible una vacuna segura y eficaz a las personas que la necesitan.

Cuando la primera vacuna contra la H1N1 estuvo disponible antes de lo programado a inicios de octubre —de hecho, en tiempo récord— tomamos la decisión de hacerla llegar a las comunidades para que pudieran dispensarla, aunque sabíamos que inicialmente habría un número reducido de dosis. Ya se han distribuido millones de dosis, pero muchos estadounidenses más aún están a la espera. Le pido a la gente que por favor sea paciente. Van a llegar más.

Estadounidenses en todo el país han redoblado esfuerzos para hacerles frente a los desafíos que presenta el virus H1N1 y están colaborando para evitar el contagio de la influenza. Pueden ver que se están lavando las manos, tapándose la boca con la manga al toser, quedándose en casa si están enfermos y, sí, haciendo fila para vacunarse.