Por la gentil invitación de sus organizadores tuve el agrado de participar el pasado fin de semana del Congreso Nacional Latino en la ciudad de Los Ángeles. Como en los dos años anteriores, los temas discutidos giraron alrededor de la inmigración, la educación, los servicios de salud, el calentamiento global y los métodos alternativos de energía, entre otros. Sin embargo, el énfasis esta vez, fue la participación de la comunidad hispana en el proceso electoral de noviembre próximo.
Sacando a limpio lo observado, el mayor éxito de este Congreso Nacional Latino es que parece que finalmente nos encontramos frente a un movimiento perfectamente cohesionado y con una meta clara, esto es, que las elecciones presidenciales de este año se conviertan en el parteaguas que demuestre que podemos ser una fuerza electoral respetable y respetada.
El principal artífice de este evidente avance es el Instituto William C. Velásquez que bajo la presidencia del señor Antonio González ha logrado registrar hasta la presente fecha más de un millón de hispanos a través del Proyecto de Registro de Votantes del Suroeste.
Todos los líderes organizacionales con los que tuve la oportunidad de dialogar, concuerdan en algo, este es nuestro momento como comunidad. De las acciones que tomemos para movilizar el voto latino en cifras jamás antes vistas dependerá el futuro de los otros temas que nos preocupan.
No pude evitar la tentación de cuestionar personalmente a varios de los líderes comunitarios sobre la eficacia de estos congresos, ante la amarga realidad que estamos viviendo como comunidad, y aunque a algunos pareció incomodarles mi pregunta, otros como la señora Lilian Rodríguez, presidenta de la Federación Hispana; el señor Héctor Luévano, de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos; y, el señor Óscar Chacón, de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y del Caribe, profundizaron en las raíces de los problemas actuales, y dejaron en claro que no es tiempo de quejarse sino de tomar acción.
Pero lo mejor de todo es que ha aparecido una nueva camada de jóvenes líderes como Ramón Miramontes del Colegio Comunitario del Suroeste de Los Ángeles quien explicó ampliamente el proyecto de ley DREAM Act; la señorita Raquel García, de la organización Día de la Tierra que dio a conocer los beneficios del uso de energía alternativa en Alemania; y, Carmen Amaya, organizadora comunitaria del Proyecto de Registro del Suroeste, quien señaló que la meta es registrar de aquí hasta noviembre, por lo menos 30 mil nuevos votantes en el área de Los Ángeles y luego llevar adelante una serie de campañas para que los votantes registrados salgan a ejercer su derecho el día de las elecciones.
De cualquier manera, el asunto no es sencillo, no se trata sólo de registrarse y votar, sino sobre todo de adquirir conciencia política, de educarse en la materia, y de entender que si no tomamos acción, serán otros, los que decidan por nosotros la manera en que debemos ser gobernados.
Capítulo aparte fue mi encuentro con una señora del Grupo Minuteman en el exterior del hotel Westin Bonaventure, que ante mi amable sugerencia de que se tranquilizara y evitara enfrentar a un joven hispano con el que cruzaba insultos, me dijo que se tranquilizaría cuando yo y toda mi gente nos largáramos de su país.
Vota, por tu futuro y el de tus hijos.
Jorge Delgado escribe desde Irvine, California.jorgemardelgado@hotmail.com






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