No fue hasta después de que la Bolsa de Valores perdiera 777 puntos en un solo día que los estadounidenses se dieron cuenta que la crisis económica que enfrenta el país es real. El multimillonario plan para rescatar a la industria financiera recibió un poco más de apoyo por parte de los contribuyentes cuando se dieron cuenta de que por muy malo que suene, el no hacer nada podría resultar peor. Muchos vieron cómo de la noche a la mañana se perdieron miles de dólares de sus cuentas de retiro.
Prácticamente todos en Estados Unidos, jóvenes o viejos, ricos o pobres, han sido de alguna manera u otra afectados por la crisis económica. Pero de acuerdo a un reciente estudio del Centro Hispano Pew, el problema ha afectado de una manera desproporcionada a los hispanos, que conforman un 14% de la fuerza laboral en el país.
En el primer trimestre de 2008 el nivel de desempleo para los inmigrantes latinos fue del 7.5%, mayormente por la depresión en la industria de construcción en la que unos 250 mil latinos perdieron sus trabajos. De acuerdo al estudio el 52% de los hispanos en edad para trabajar en este país son inmigrantes.
Durante una crisis económica como la que enfrenta nuestro país los primeros trabajos en perderse son aquellos que ocupan inmigrantes con pocas habilidades como en la industria de servicio, de hotelería, en restaurantes y fábricas. Aquellos que buscan ahorrar dinero despiden a su ayuda doméstica o jardineros. Los jornaleros se pasan el día entero en una esquina esperando infructuosamente que alguien les dé trabajo.
Esto tiene un efecto dominó en la vida cotidiana de los inmigrantes. Al no tener trabajo o el ganar menos dinero se les hace difícil cumplir con sus gastos, incluyendo el alto costo de alimentos y gasolina. Su complicada situación se refleja en la reducción en el dinero que envían a sus familiares en sus países de origen. Las remesas de Estados Unidos son una importante fuente de divisas en la mayoría de los países latinoamericanos. En México durante el mes de agosto éstas bajaron un 12% en relación al mismo mes hace un año, según el Banco Central. En México las remesas son la segunda fuente de divisas después del petróleo.
La experta en finanzas Julie Stav considera que también hay un número desproporcionado de hispanos que están siendo afectados por la crisis hipotecaria. Un estudio realizado por su empresa en Los Ángeles muestra que un alto porcentaje de hispanos recibieron los tristemente célebres préstamos de bajos intereses que han causado parte del problema y que están llevando a tanta gente a perder sus casas.
En su estudio Stav descubrió que la mitad de la gente que estaba perdiendo sus casas no había acudido a un banco para buscar ayuda. Eso se debe a que muchos obtuvieron sus préstamos de las mismas personas que les vendieron sus casas. "Nos metimos en préstamos que no entendíamos con gente que no podía respaldarlos y no estamos lidiando con el resultado correctamente", dijo.
"La mayoría de la gente con la que hablamos no entendía el concepto de préstamos de tasa de interés ajustable". Como resultado no sabían por qué de un momento a otro sus pagos de hipoteca subían de unos $1,500 a más de $2,300, por ejemplo, y simplemente ya no podían pagarlos. Esa falta de información en su propio idioma de un tema tan complejo tiene a muchas familias hispanas asustadas y sin saber cómo lidiar con esta crisis financiera. Eso probablemente tiene algo que ver con otro hallazgo del Centro Hispano Pew en el que la mitad de los hispanos entrevistados dijeron sentirse pesimistas sobre su situación en Estados Unidos. Julie Stav considera que el error fundamental que los hispanos han cometido es no darse cuenta que el sueño americano no es sólo "tener casa propia, sino poder pagarla". Para ellos el sueño se ha convertido en pesadilla.
María Elena Salinas es conductora del Noticiero Univision. www.mariaesalinas.com




