El asesinato del integrante de la junta educativa de El Monte, Agustín "Bobby" Salcedo, ocurrido durante una reciente visita a México es otro recuerdo sobre la violencia que corre en el vecino país. La misma que sigue cobrando numerosas vidas inocentes.
Es trágico que un joven líder latino como Salcedo, con un futuro promisorio dentro de su comunidad, haya pasado a engrosar la lista de víctimas de la violencia —y las ejecuciones— que según estimados costó la vida en el 2009 a 7,724 personas. Otros análisis indican que el pasado diciembre fue el mes más violento en los últimos cinco años dentro de la República Mexicana y que Durango, el estado donde fue asesinado el californiano, es el segundo con más homicidios del país después de Chihuahua.
La muerte de Salcedo toca a a muchos angelinos que conocieron su pasión por la educación, el trabajo comunitario y la superación del individuo. Esos valores lo llevaron promover la hermandad entre la ciudades de South El Monte y Gómez Palacios, Durango, de donde provenía su esposa. Es aparente que Salcedo estaba en el sitio equivocado en el peor momento posible, eso lo llevó a ser secuestrado y ejecutado cobardemente .
Los observadores dicen que este año, a la violencia creada entre los carteles en México, se le ha sumado la venganza contra civiles que enfrentan o denuncian a la delincuencia organizada. Al mismo tiempo, la ofensiva militar contra el narcotráfico todavía está lejos de traer la paz a poblados que todavía viven a la merced de los mafiosos.
En Los Ángeles se extrañará a Salcedo. Queda un vacío difícil de llenar en la escuela secundaria donde era vicedirector y en la comunidad donde trabajaba. Este el mismo vacío que día tras día se siente en muchos hogares del otro lado de la frontera.




