Los delitos transnacionales, como el narcotráfico, requieren castigos que no estén restringidos por las fronteras. La colaboración entre México y Estados Unidos en el proceso de extradición es un buen ejemplo de ello.
La extradición a Estados Unidos es un elemento importante contra el crimen organizado. En Colombia era uno de los castigos más temidos por los jefes de los carteles, ya que el sistema judicial local y sus prisiones eran vulnerables a la corrupción . No así de este lado de la frontera donde pueden pasar el resto de sus días en un prisión de máxima seguridad.
Ahora ocurre lo mismo en México, donde el gobierno de Felipe Calderón elevó significativamente la cantidad de sospechosos enviados a ser juzgados a este lado de la frontera. Durante el fin de semana se enviaron 11 individuos marcando un record anual de 100 extradiciones lo que refleja una estrecha colaboración entre las autoridades de ambas naciones.
En esta ocasión se extraditó a dos operadores de los carteles del Golfo y de Sinaloa, otros involucrados en contrabando y varios acusados de delitos serios desde homicidio y violación.
Las extradiciones, además de ser un mensaje contundente a los narcotraficantes, también muestran que México no es refugio de sus ciudadanos que cometen serios delitos en Estados Unidos. La antigua idea de "çruzar la frontera" para huir de la justicia debe desaparecer en la medida que se van estrechando los lazos entres los dos países.
El envío de sospechosos de delitos graves entre Estados Unidos y México es una colaboración necesaria que contribuye a la seguridad pública de ambas naciones.




