La intimidación a los inmigrantes con la deportación es un recuros repulsivo y lamentablemente demasiado común. Muchas veces cuando se acaban los argumentos, llegan las amenazas de deportación para obligar al indocumentado a obrar contra sus propios intereses y bienestar. Es indignante que esto haya ocurrido con algunos padres cuya preocupación es que sus hijos aprendan en la escuela.

Esta fue la estrategia elegida la semana pasada por manos anónimas con la intención de desalentar el respaldo de los padres indocumentados de alumnos en la escuela elemental Gratts —en el área de Pico Union— a la escuelas charter. La misiva advertía a los padres no firmar las peticiones para este tipo de escuelas porque podían ser deportados.

Esta vil amenaza es una vergüenza en medio del debate sobre la reforma educativa que se lleva a cabo en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). Los magros resultados académicos han dado lugar a un intensa ola de cambio, explorando nuevas alternativas de administración de las escuelas. Las escuelas charter no son una solución mágica a todos los problemas la educación, pero sí son una opción válida para tener en cuenta junto a otras. Precisamente, el día de ayer se venció la licitación para presentar propuestas para dirigir un grupo de escuelas del LAUSD.

Está claro que quienes repartieron los papeles con la amenaza se oponen a las escuelas de charter y que son capaces de utilizar los recursos más bajos para quitar a los padres opciones para la educación de sus hijos. Para estos individuos la educación es un interés personal que tiene poco que ver con el aprendizaje de los alumnos.