La decisión de procesar a Khalid Sheikh Mohammed en los tribunales federales de Nueva York por los ataques del 9/11 es un paso adelante importante para el cierre de la prisión en Guantánamo, al igual que una afirmación de valor de la ley en nuestro país.
El juicio presenta importantes desafíos legales ante un sospechoso que supuestamente confesó bajo tortura, al mismo tiempo que hay información alrededor del caso considerada como secretos de inteligencia. Al menos, el secretario de Justicia, Eric Holder, parece estar confiado de poder sacar adelante con éxito un juicio contra Mohammed. Desde luego el resultado del proceso, sea cual fuere, tendrá repercusiones políticas.
Es precisamente el respeto a la ley, y el castigo a quien la viola, lo más relevante de la decisión. La detención indefinida en Guantánamo de un presunto alto responsable de los ataques terroristas no era una solución. Tampoco era crear una nueva forma legal, volcada contra el acusado, para enjuiciarlo.
Es justo y razonable que el proceso por un delito se realice en donde este se cometió y bajo la ley del lugar. El juicio por el ataque de la Torres Gemelas, con el asesinato de casi 3,000 personas debe ser realizado en Nueva York. La ley de Estados Unidos puede juzgar a los responsables de un crimen de la magnitud espectacular del 9/11 .
Bajo la administración anterior la base de Guantánamo se convirtió en un símbolo internacional de hipocresía e ilegalidad. Los terroristas triunfan cuando por temor las democracias socavan sus leyes y traicionan sus principios. El cierre de la prisión en Guantánamo es el regreso a los valores esenciales.
Creemos que la democracia estadounidense es lo suficientemente fuerte para resolver con sus leyes los delitos de terrorismo.
La decisión de procesar a Khalid Sheikh Mohammed en los tribunales federales de Nueva York por los ataques del 9/11 es un paso adelante importante para el cierre de la prisión en Guantánamo, al igual que una afirmación de valor de la ley en nuestro país.
El juicio presenta importantes desafíos legales ante un sospechoso que supuestamente confesó bajo tortura, al mismo tiempo que hay información alrededor del caso considerada como secretos de inteligencia. Al menos, el secretario de Justicia, Eric Holder, parece estar confiado de poder sacar adelante con éxito un juicio contra Mohammed. Desde luego el resultado del proceso, sea cual fuere, tendrá repercusiones políticas.
Es precisamente el respeto a la ley, y el castigo a quien la viola, lo más relevante de la decisión. La detención indefinida en Guantánamo de un presunto alto responsable de los ataques terroristas no era una solución. Tampoco era crear una nueva forma legal, volcada contra el acusado, para enjuiciarlo.
Es justo y razonable que el proceso por un delito se realice en donde este se cometió y bajo la ley del lugar. El juicio por el ataque de la Torres Gemelas, con el asesinato de casi 3,000 personas debe ser realizado en Nueva York. La ley de Estados Unidos puede juzgar a los responsables de un crimen de la magnitud espectacular del 9/11 .
Bajo la administración anterior la base de Guantánamo se convirtió en un símbolo internacional de hipocresía e ilegalidad. Los terroristas triunfan cuando por temor las democracias socavan sus leyes y traicionan sus principios. El cierre de la prisión en Guantánamo es el regreso a los valores esenciales.