La palabra "histórica" parece devaluada de tanto repetirse ante lo inusual, no es así en el caso de la victoria del senador Barack Oba-ma en la elección primaria demócrata. En esta ocasión realmente se hace historia porque un afroamericano es el virtual candidato a la presidencia de uno de los principales partidos políticos.
Hace menos de 50 años los afroamericanos eran víctimas del racismo institucional, como lo era la segregación racial en los estados del sur. Hoy hasta parece increíble que con este triste pasado, todavía tan cercano, el hijo de un inmigrante africano haya conseguido un respaldo que trasciende las divisiones raciales, como el que llevó a Obama a la victoria en la interna partidaria.
Los demócratas dieron su visto bueno a Obama, ahora le toca al resto evaluar al candidato por sus propuestas, visión y experiencia personal. Esperamos que en la elección general los estadounidenses sigan las palabras del reverendo Martin Luther King Jr. para juzgar a Obama por su carácter y no por el color de su piel. Es hora de hacer realidad ese sueño.
La candidatura de Obama también es un reto y una oportunidad para los latinos. Por un lado, la participación política les exige, igual que al resto del electorado, dejar a un lado los prejuicios existentes para centrarse en las soluciones. Por el otro, es un ejemplo político a seguir.
Celebramos la candidatura de Obama por lo que refleja de la sociedad en la que vivimos. Más allá de los partidismos, la lección de esta primaria es que un candidato carismático, con un mensaje apropiado y una organización eficiente puede competir y ganar una interna sin importar su raza. Esta es la nación que nos enorgullece.




