La Proposición 11, que establece una nueva forma de diseñar los distritos electorales para que reflejen cambios demográficos, no tiene los recaudos necesarios para garantizar que los latinos estén debidamente representados en el cuerpo político estatal. Por eso recomendamos: ¡No a la Proposición 11!
La iniciativa tiene buenas intenciones en querer cambiar la manera en que hoy se rediseñan los distritos electorales después de cada censo nacional. En la actualidad, los legisladores de ambos partidos realizan el proceso y su interés primordial es protegerse políticamente en su distrito, de manera que aseguren su reelección, en vez de reflejar cabalmente los cambios demográficos. Esta seguridad de ser reelegidos es una de varias causales de problemas y estancamientos —como el recientemente vivido con el presupuesto estatal— en Sacramento. Empero, no es la única.
Una reforma real debe combinar cambios en la financiación de las campañas políticas, modificar los plazos actuales que limitan el período de gestión legislativa y una distribución de distritos que asegure la diversidad estatal, tanto en la comisión que realiza el plan como en el resultado final.
La Proposición 11 no garantiza la diversidad ni tampoco la despolitización del proceso, como lo aseguran sus promotores. La iniciativa refleja la justificada frustración con el sistema actual en Sacramento y está basada en la esperanza de mejorarlo y nada más.
El problema es que puede tener consecuencias negativas para una representación política latina justa. Eso es suficiente para rechazar la Proposición 11.







