Burbujas
Para entender el triunfo del PRI en las recientes elecciones de México hay que hacer un análisis honesto del proceso histórico, de la terrible inseguridad y de la estructura social del pueblo de México.
México es un país de pobres y los pobres en muy pocas ocasiones han votado por los ricos. Su tendencia normal ha sido irse con aquellos que les ofrecen una posibilidad para salir de la miseria. Es mas una posición de esperanza de sobrevivencia que una postura realista o convicción política.
La clase media, un núcleo muy importante en cualquier país, carece en México de unidad. En teoría incluye desde los grupos educados hasta la de los acomodados (no por lo que son, sino por lo que tienen) y a duras penas suma el 20% de la población, pero existen enormes diferencias culturales, económicas y sociales entre ellos.
Del otro 80% de la población mas de la mitad viven en una dramática pobreza que raya en la miseria y el resto busca ingresos de supervivencia que incluye, en muchos casos, actividades no necesariamente legales. Los pobres sólo saben que no tienen las tortillas y los frijoles en la mesa y que la pobreza sigue creciendo en medio de una tormenta de violencia.
El PAN, un partido serio de centro derecha, no ha sido la solución en México porque los pobres de México no lo sienten como suyo. Y como la dirigencia del PAN es honesta, no ofrece lo que no puede cumplir y al no hacerlo le quita al pueblo, en su dramática realidad, el único sostén en su pobreza: La esperanza de que algun día…
La política "priista" de México ofreció durante muchos años un escalón para sobrevivir y una oportunidad para enriquecerse aunque mucho de ello no haya sido en forma honesta, pero el PAN, como me lo explicó un panista "es un partido de gente decente."
Y la "gente decente" tiene muy poco que hacer en un ambiente político que no lo es.
Posiblemente ninguna política sea totalmente honesta pero el PRI es el partido de mayor experiencia en el manejo de ese tipo de "política" de México y su posición de izquierda mas o menos moderada ofrece, desde una torta para asistir a los mitines, hasta empleos y compadrazgos, poco importantes quizás, pero que le producen pan a la gente hambrienta, les crea ilusiones de posibilidades y enriquece o permite vivir bien a muchos de sus miembros.
El PAN llegó al poder con Fox, un panista que no lo era, apoyado por un inmenso deseo de "cambio". La gente estaba saturada de 71 años de PRI y de la constante referencia a una revolución que reclamaba para sí y que, para muchas de las nuevas generaciones, carecía de sentido y estaba cansada del enriquecimiento de los gobernantes del PRI.
El triunfo del cambio, cambió poco y, cuando los que ofrecen cambio no lo producen, desilusionan e invitan a volver a lo que funcionaba aunque no gustara.
El cambio al cambio…
Tras de Fox y llega Calderón… que a duras penas gana una elección en un país que seis años antes le había entegado a Fox una victoria aplastante.
Calderón, en su deseo de mostrar que si tiene el poder que no tiene, se lanza a la guerra contra las drogas, necesaria, imperativa, vicio del que, lamentablemente, al parecer, viven millones de personas… lo que no lo hace ni bueno, ni aceptable, ni permisisble, pero explicable.
Pero es una guerra, con armamentos modernos, con miles de asesinados, que no puede quedar a medias porque sería una derrota del gobierno pero no se le ve fin y demanda recursos de los que el gobierno federal tiene que privar a otros sectores y crea una imagen internacional que coloca a México entre los paises mas violentos del mundo.
Ahora Calderon debe olvidarse del PAN y gobernar pese a que su partido perdió el congreso. ¡El es el presidente de México, no el presidente del PAN!
El PRI, como partido, no se desintegró con la derrota ante Fox. Conservó su estructura, si bien no la fuerza económica abierta del presupuesto federal.
Ahora al PRI le favorecen los problemas del gobierno y, en los lugares que sí controla, se esfuerza por hacerlo bien… y bastaron 8 años para recuperar el poder perdido y colocar a Calderón ante la encrucijada de que tener que negociar "con el PRI, porque sin ellos nada". Es la posición mas débil que ha tenido un presidente de México en toda su historia moderna.
Los votos no fueron de castigo… fueron de desilusión… Se soportó a Fox… se pensó que el PAN aprendería a gobernar y lo haría bien… y no lo hizo mal, pero las circunstancias político sociales empeoraron a tal grado que se empezó a extrañar al PRI, a su disciplina de partido y se "perdonó" la deshonestidad que reinaba en sus filas; de hecho le perdonaron mucho de lo criticable.
El PRI, como el ave Fenix, renació de sus cenizas, pero puede volver a caer si no aprovecha su posición para favorecer a todos esos votantes pobres, sin descuidar, claro está, al puñado de superricos que le deben gran parte de sus fortunas o las oportunidades o combinaciones para hacerlas.
Hay un nuevo panorama y una gran curiosidad. ¿Funcionará el cambio del cambio?
Habrá que ver…
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