Sobre la avenida Melchor Ocampo, en la ciudad de México, está el edificio sede de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. En el primer piso se encuentra lo que se le conoce como "La Jaula de Oro", una superficie de aproximadamente 100 metros cuadrados fuertemente resguardada. En su interior se encuentran paneles donde se monitorea 24 horas al día el suministro de energía eléctrica a más de 20 millones de habitantes en el Distrito Federal, estado de México, Morelos, Hidalgo y Puebla. Cualquier disminución o corte en el suministro se refleja inmediatamente, para proceder a resolver el problema.

"La Jaula de Oro" es uno de los íconos de la seguridad nacional del Estado Mexicano. Es el corazón que permite que circule la sangre por el cuerpo que produce el 37.5% del Producto Interno Bruto, y cuya falla colapsaría a la nación. Fue lo primero que se aseguró cuando se levantó el EZLN en 1994, y cuando el mundo entró en alerta máxima tras el ataque terrorista en Estados Unidos en 2001. Ha sido también el epicentro de la planeación en todos los intentos que ha habido en los últimos 25 años, para liquidar la empresa y desmantelar el Sindicato Mexicano de Electricistas.

Como lo planearon los gobiernos de Carlos Salinas y Vicente Fox, el de Felipe Calderón ha hecho lo mismo. Pero a diferencia de ellos, llevó las cosas al extremo. El secretario de Trabajo, Javier Lozano, negó la toma de nota a Martín Esparza, y en respuesta, Esparza anunció que emplazaría a huelga a la Compañía de Luz y Fuerza por violaciones al contrato colectivo de trabajo, y con el respaldo de sindicatos y fuerzas políticas de oposición, inició movilizaciones callejeras en la capital federal. Lozano ha reiterado que el gobierno no caerá presa del chantaje. Es decir, el siguiente paso es la requisa de la empresa y su liquidación.