Sin fronteras

No se asusten. Todavia no habrá conflicto armado entre Colombia y Venezuela. Lo que suena no son tambores de guerra. Son apenas un par de flautas desafinadas tocando una melodía que ya ha sido entonada en otras ocasiones.

Para quienes han caído en la finta hay que recordar que Hugo Chávez y Álvaro Uribe son como esos matrimonios en los que ambos se odian, pero no pueden vivir el uno sin el otro. Los psicólogos le llaman codependencia.

Para no embaucarse, hay que hacer como cuando se va a firmar un contrato: leer antes la letra menuda. Hay que afinar el oído y escuchar más allá de la fanfarronería de Chávez que pide a sus soldados prepararse para la guerra. Hay que ver más allá del envío de miles de soldados a la frontera.

Hay que entender más allá de los asesinatos de dos miembros de la Guardia Nacional venezolana en la zona fronteriza con Colombia y del arresto en Venezuela de supuestos miembros de grupos paramilitares.

Aquí hay más tela que cortar. En realidad Chávez y Uribe no están mirando hacia afuera. Sutil o directamente activan este tipo de mecanismos cuando están urgidos de dar un golpe de timón a lo interno.

A Uribe se le está quemando el pan en la puerta del horno. Sus planes para obtener un tercer período presidencial se encuentran en la cuerda floja porque el tiempo se le está agotando y aunque obtenga un fallo favorable de la Corte, quizá ya sea demasiado tarde para montar el referendo que le permita acceder a una segunda reelección.