Sin fronteras
El FMLN esta enfermo. Lo aqueja un terrible mal llamado gobiernitis aguda. Del otro lado, ARENA también padece lo indecible: sufre del síndrome de vacío de poder.
En El Salvador los papeles se están invirtiendo de una manera espectacular. ARENA comienza a vivir una férrea lucha de poder al mejor estilo del FMLN cuando se encontraba en la oposición.
Del otro lado de la acera, en el FMLN, hacen un esfuerzo sobrehumano por mostrarse monolíticos en el gobierno, por esconder a capa y espadas sus diferencias, aunque por dentro el rancho este ardiendo. Eso es exactamente lo mismo que hacia ARENA mientras estuvo en el poder.
Hace apenas un par de semanas 12 diputados de la ahora opositora Alianza Republicana Nacionalista decidieron simplemente declarase en estado de rebeldía y hasta pedir la cabeza del ex presidente Alfredo Cristiani, líder de la agrupación.
Unos meses atrás esto era impensable. Nadie hubiera apostado que eso podría ocurrir en el impermeable partido ARENA, ese que siempre fue el especialista en eso de lavar los trapitos sucios en casa, ese donde las decisiones de una pequeña cúpula se implementaban y punto; nadie tenia derecho a chistar.
Pero ahora sí. Esa bocanada de aire fresco que trajo el cambio de gobierno simplemente inyectó nuevos brios a quienes ya estaban hartos de un esquema vertical en la toma de decisiones y ahora demandan apertura y equilibrio.
Ahora es cuando ARENA se alista para vivir su verdadera prueba de fuego. Puede elegir escuchar las voces disidentes y propiciar acuerdos, algo que lo convertiría finalmente en un verdadero partido democrático, uno que sea consecuente entre lo que predica y lo que hace.







