Actualidad política

El tema del idioma y la identidad cultural siguen levantando ronchas en algunos rincones de este país.

En Dallas, el jefe de policía anunció una investigación sobre 39 infracciones de tráfico dadas por sus oficiales a conductores por la única y exclusiva razón de que no hablaban inglés. La multa en cuestión era de 204 dólares. Estuvieron involucrados al menos seis agentes de la policía de esa ciudad a lo largo de 3 años, así que no se trata de la obsesión de un policía emprendedor.

No existe ninguna ley que diga que es ilegal no hablar inglés, aunque desde luego es muy recomendable, así que las autoridades de Dallas hicieron lo correcto en dar a conocer el problema una vez que lo conocieron e investigaron el por qué ocurrió.

En Taos, Nuevo México ocurrió otro caso curioso. Un empresario hotelero compró un hotelito en declive y para intentar revivirlo, realizó una serie de cambios en el manejo de personal. Entre esos cambios, ordenó a los empleados con nombres hispanos a cambiárselo a uno más "anglo". Y así, Martín se convirtió en Martin (con el énfasis en la A) y Marcos se convirtió en Mark, etc.

Según el hombre, Larry Whitten, los empleados que trabajan en la recepción o los teléfonos deben tener nombres que la gente en general entienda o pueda pronunciar.

El hombre declaró a un periódico local que su orden de cambiar los nombres "nada tiene que ver con racismo sino con satisfacer a los clientes, la gente que habla de todas partes de Estados Unidos no saben nada de los acentos hispanos, la cultura hispana o cualquier cosa hispana".