A medida que se alejan las posibilidades de una reforma migratoria integral, crece la urgencia para que este año se apruebe en el Congreso el llamado DREAM ACT. Es urgente permitir el ingreso a la universidad de jóvenes que tienen mucho para aportar a la sociedad.

El proyecto de ley básicamente autoriza a los estudiantes indocumentados que cursaron, y se graduaron, de la escuela secundaria en Estados Unidos a seguir sus estudios en la universidad. No es justo que a estos alumnos se les cierre las oportunidades educativas y de progreso porque sus padres los trajeron ilegalmente de pequeños.

California tiene su propia ley que les permite continuar sus estudios —la disputa en nuestro estado es darles acceso a la ayuda económica—, sin embargo hay cientos de miles de jóvenes que cumplen con los requisitos académicos para continuar sus estudios y no lo pueden hacer por carecer de papeles.

Cabe destacar que estos estudiantes, a pesar de no haber cambio oficial en la política migratoria, no están siendo expulsados del país en medio de la cantidad récord de deportaciones que se están registrando en este momento. Eso es muy bueno, en especial cuando varios de ellos se exponen valientemente a ser detenidos en las protestas a favor de la ley revelando su condición de indocumentados. Empero, estas consideraciones son insuficientes.

Es necesario aprobar el DREAM ACT este año. Si esto no ocurre en conjunto con una reforma integral de inmigración debe ser por votado por si mismo o incluido como parte de otra ley. Lo cierto es que no puede esperar más.

Negarle a estos estudiantes la posibilidad de avanzar en la universidad es sacrificar el futuro al cerrarle las puertas a personas que tienen todo el potencial de contribuir valiosamente a nuestro país. Este es un lujo que no podemos darnos.



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