Las diferencias entre Occidente y el Islam son demasiado antiguas para ser resueltas con un discurso. Sin embargo, esta realidad no justifica mantener una imagen estadounidense hostil hacia el mundo musulmán.
El mensaje del presidente Obama en la Universidad de Cairo es un paso importante hacia ese fin y principalmente para redefinir el papel de Estados Unidos en el Medio Oriente como un interlocutor válido y honesto.
La Administración Bush se sintió identificada desde el primer momento con la posición de Jerusalén en el conflicto israelí-palestino. Más tarde, la reacción posterior de Washington al ataque terrorista del 911, incluida la invasión a Irak, terminó de crear un recelo en la región que perjudica los intereses de la política exterior de Estados Unidos en el área.
Es necesario que Estados Unidos recupere su credibilidad en la región. En ese sentido el mensaje de Obama fue adecuado para todos los gustos y disgustos. Por un lado, condena los asentamientos israelíes en la Margen Occidental y exige el reconocimiento palestino al derecho de Israel de vivir en paz.
También es importante desenlazar la lucha de Estados Unidos contra el extremismo terrorista del antagonismo religioso. Las últimas revelaciones mostraron informes de inteligencia presidenciales encabezados por frases bíblicas dignas de una guerra religiosa confirmaron las peores apariencias del gobierno de Bush.
Los errores del pasado obligan a un nueva era en la relación entre Estados Unidos y el mundo islámico. Obama fue claro en sus mensaje de defensa de los valores humanos —como la igualdad de trato entre los generos— así como el respeto a las diferencias culturales y religiosas.
No se sabe si la estrategia Obama ayudará a resolver el conflicto israelí-palestino, los líderes de ambos bandos tienen en sus manos esa posibilida. Al menos esperamos que el mandatario estadounidense se haya posicionado para poder servir a la causa de la paz .
Las diferencias entre Occidente y el Islam son demasiado antiguas para ser resueltas con un discurso. Sin embargo, esta realidad no justifica mantener una imagen estadounidense hostil hacia el mundo musulmán.
El mensaje del presidente Obama en la Universidad de Cairo es un paso importante hacia ese fin y principalmente para redefinir el papel de Estados Unidos en el Medio Oriente como un interlocutor válido y honesto.
La Administración Bush se sintió identificada desde el primer momento con la posición de Jerusalén en el conflicto israelí-palestino. Más tarde, la reacción posterior de Washington al ataque terrorista del 911, incluida la invasión a Irak, terminó de crear un recelo en la región que perjudica los intereses de la política exterior de Estados Unidos en el área.
Es necesario que Estados Unidos recupere su credibilidad en la región. En ese sentido el mensaje de Obama fue adecuado para todos los gustos y disgustos. Por un lado, condena los asentamientos israelíes en la Margen Occidental y exige el reconocimiento palestino al derecho de Israel de vivir en paz.
También es importante desenlazar la lucha de Estados Unidos contra el extremismo terrorista del antagonismo religioso. Las últimas revelaciones mostraron informes de inteligencia presidenciales encabezados por frases bíblicas dignas de una guerra religiosa confirmaron las peores apariencias del gobierno de Bush.
Los errores del pasado obligan a un nueva era en la relación entre Estados Unidos y el mundo islámico. Obama fue claro en sus mensaje de defensa de los valores humanos —como la igualdad de trato entre los generos— así como el respeto a las diferencias culturales y religiosas.