¿Comentarios? Escríbanos a: tribuna@laopinion.com
La Administración Obama cometió un error al ceder bajo las presiones sindicales para no cumplir unilateralmente con las cláusulas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
La prohibición a que los camiones mexicanos circulen en Estados Unidos es una señal equivocada a México en momentos en que el comercio entre las dos naciones debe crecer para superar la dificultades económicas en ambos lados de la frontera.
El Sindicato de Camioneros o Teamsteres se opuso desde el primer momento a la cláusula de circulación alegando preocupaciones de seguridad vial, cuando en realidad solo le interesa proteger sus intereses.
El presidente Clinton, quien promulgo el TLC, se nego a implementar este aspecto y el presidente Bush logró realizar un programa piloto que duró 18 meses hasta que el presidente Obama le quitó todo el financiamiento en la partida presupuestal aprobada hace unos días.
Nos preocupa que en este debate predominen los estereotipos negativos ligados a México por sobre las realidades. Parece que siempre hay una disposición para criticar al vecino del sur incluso cuando no corresponde.
Cabe destacar que la experiencia del programa piloto no reveló problemas en el área de seguridad vial tal como argumentan los opositores. Por lo tanto, lo lógico sería ampliarlo en vez de eliminarlo, aunque esto vaya en contra de la posición de los Teamsters.
La Casa Blanca quiere quedar bien con todos. Al mismo tiempo que cancelaba el programa, afirmaba su interés de hacer una revisión para ver como cumplir con el mandato del TLC.
Nuestra sugerencia es muy simple. Primero, hay que dejar de lado la retórica y ver objetivamente la experiencia obtenida. Dos, ver el cumplimiento del TLC como un compromiso asumido con seriedad y no a la deriva de la política del momento. Tercero, poner el interes nacional por sobre los sectores que solo velan por su beneficio ignorando al resto.
El programa piloto no reveló problemas en el área de seguridad vial
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La Administración Obama cometió un error al ceder bajo las presiones sindicales para no cumplir unilateralmente con las cláusulas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
La prohibición a que los camiones mexicanos circulen en Estados Unidos es una señal equivocada a México en momentos en que el comercio entre las dos naciones debe crecer para superar la dificultades económicas en ambos lados de la frontera.
El Sindicato de Camioneros o Teamsteres se opuso desde el primer momento a la cláusula de circulación alegando preocupaciones de seguridad vial, cuando en realidad solo le interesa proteger sus intereses.
El presidente Clinton, quien promulgo el TLC, se nego a implementar este aspecto y el presidente Bush logró realizar un programa piloto que duró 18 meses hasta que el presidente Obama le quitó todo el financiamiento en la partida presupuestal aprobada hace unos días.
Nos preocupa que en este debate predominen los estereotipos negativos ligados a México por sobre las realidades. Parece que siempre hay una disposición para criticar al vecino del sur incluso cuando no corresponde.
Cabe destacar que la experiencia del programa piloto no reveló problemas en el área de seguridad vial tal como argumentan los opositores. Por lo tanto, lo lógico sería ampliarlo en vez de eliminarlo, aunque esto vaya en contra de la posición de los Teamsters.
La Casa Blanca quiere quedar bien con todos. Al mismo tiempo que cancelaba el programa, afirmaba su interés de hacer una revisión para ver como cumplir con el mandato del TLC.
Nuestra sugerencia es muy simple. Primero, hay que dejar de lado la retórica y ver objetivamente la experiencia obtenida. Dos, ver el cumplimiento del TLC como un compromiso asumido con seriedad y no a la deriva de la política del momento. Tercero, poner el interes nacional por sobre los sectores que solo velan por su beneficio ignorando al resto.