Estados Unidos está pasando por una crisis económica. Millones de personas han perdido su empleo, su casa, y la habilidad de mantener a sus familias. Empresas, de todos tamaños, se han visto forzadas a recortar personal y posponer sus planes de expansión.
Cada día parece traer una nueva noticia que demuestra lo difícil que es el momento que vivimos. Detrás de las cifras, hay miles de personas sufriendo dificultades económicas. Enfrentamos esta crisis como una nación y, como tal, debemos encontrar soluciones pragmáticas y efectivas.
Mis colegas republicanos y yo hemos presentado varias soluciones que levantara nuestra economía.
Primero, el gobierno debe permitir que el pueblo estadounidense retenga más del dinero que gana con tanto esfuerzo en sus bolsillos. El Presidente Kennedy y Presidente Reagan supieron cómo estimular una economía aquejada de problemas. Ambos enfrentaron un momento económico difícil y su respuesta fue aprobar recortes tributarios para las familias trabajadoras. Y éstos surtieron efecto porque nuestra economía creció.
Segundo, debemos promover la creación y el crecimiento de pequeñas empresas. Estas empresas emplean a más del 50% de la fuerza de trabajo y crean 70% de los trabajos nuevos de los Estados Unidos. Los incentivos apropiados ayudarán a las pequeñas empresas a expandir sus operaciones y permitirán el crecimiento de su fuerza laboral. No podemos tener una economía saludable si no propiciamos el crecimiento de las pequeñas empresas.
Finalmente, es necesario que cambiemos la forma en que funciona la ciudad de Washington. El mes pasado, el Congreso demócrata redactó un plan de "estímulo" de casi un billón de dólares. Desafortunadamente, sólo estimulará más burocracia y más deudas. Y recientemente, la Cámara de Representantes aprobó otra masiva medida de gasto, esta vez, con un costo de medio billón de dólares: el mayor aumento en gastos discrecionales desde el gobierno del Presidente Carter en los años setenta. Nunca en la historia de nuestro país hemos visto gasto de tal magnitud, pero el Tesoro federal continúa gastando más en planes de rescate a favor de "Wall Street".







