Comentarios? Escríbanos a: tribuna@laopinion.com 

El acuerdo tentativo para reabrir el hospital Martin Luther King Jr. es la mejor noticia para Los Ángeles. Está será una nueva oportunidad para brindar una atención médica necesaria y de calidad a un sector de la población que lo necesita con urgencia.

Este caso es un ejemplo de lo que se puede lograr con la colaboración entre las autoridades condales, estatales y la Universidad de California.

El hospital King-Drew fue creado décadas atrás con la esperanza de ser un ejemplo del reconocimiento de la comunidad afroamericana del área. Con el paso del tiempo, el nivel de atención se derioró hasta el punto en que a una paciente se la dejo morir en la sala de espera a la vista del personal hospitalario, quien no hizo nada por ayudarla.

De esa manera no podía seguir funcionando, pero la pérdida del nosocomio para la comunidad del centro- sur es demasiado importante y perjudicial.

El acuerdo alcanzado para reabrir el hospital llegó después de largas negociaciones que despejaron el camino para distribuir responsabilidades de esta nueva etapa entre las autoridades condales y la Universidad de California. Sin embargo, quedó sin resolver el espinoso tema de quién se hará cargo de la administración diaria del hospital.

Se sabe que el nuevo hospital King Jr. será un proyecto mixto público-privado y que se contratará personal nuevo para evitar las viejas malas costumbres, entre otros cambios. Hay que ver cuan atractivo es el proyecto para encontrar una administración.

Se espera que recién en el 2012 el hospital retome como tal sus funciones. Esperamos que los próximos años sirva para preparar la estructura que requiere para atender a una comunidad que necesita la atención médica que solo puede brindar su propio hospital.