Adolfo Orellana, Carolina del Norte

No hay duda que triunfo la justicia y la verdadera democracia en Honduras.

Qué duro fue el golpe para Chávez y su camarilla al ser derrotados todos los planteamientos de intervención que pretendía el dictador venezolano, Manuel Zelaya y José Miguel Insulza.

Gracias a ese pueblo heroico de Honduras que no se dejó intimidar por amenazas de Insulza y el cura arrepentido de Nicaragua. Todos son unos vendepatrias que están al servicio del comunismo, como lo están haciendo en Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

No hay duda que el pueblo hondureño puede ser un pueblo pobre y marginado, pero nunca se doblegó ante las amenazas de todo el mundo.

Gracias Honduras por esa valentía pues primero muerto que mancillar su patria y su libertad. Gracias por esa lección de civismo y democracia.

Ojalá que por respeto y por dignidad, si es que le queda un poco, Zelaya deje en paz al pueblo de Honduras. Ya es suficiente todo el dolor que le ha causado a ese pueblo noble, pero honrado que le da una lección a todos esos presidente de Latinoamérica que por defender intereses mezquinos han traicionado el voto que sus pueblos les dieron en democracia. Esos mismos que hoy modifican la constitución para quedarse en el poder y pisotear todos los pocos derechos que los pueblos se han ganado con lágrimas y con sangre. ¡Qué Dios bendiga Honduras!