En 1988 la Organización Mundial de la Salud designó el 1ero de diciembre como el Día Mundial del Sida. En estos 19 años que transcurrieron hasta la fecha se lograron importantes avances en el combate a la temible enfermedad; al mismo tiempo, este progreso ha sido insuficiente como para lograr que el virus VIH, que causa el sida, no permanezca como una amenaza global.
La buena nueva es que el VIH y el sida ya no son una condena de muerte, al menos en los países más avanzados como el nuestro. Hoy se puede prevenir la infección del virus y se lo considera tratable, las combinaciones de poderosas medicinas han controlado la virulencia mortal.
Las organizaciones internacionales estiman que la infección mundial se ha mantenido estable en los últimos dos años en 33 millones de personas. África es la región donde todavía el contagio está fuera de control, registrando el 72% de los casos nuevos en todo el mundo.
Si bien los nuevos conocimientos sobre el mal se diseminan con rapidez, no así son las medicinas salvadoras de vidas. Todavía los medicamentos fundamentales en la reducción de la mortandad no llegan a los rincones del mundo en que son más necesitados por el alto precio y las limitaciones que imponen los derechos de producción de las mismos.
En nuestro país el VIH y el sida todavía siguen afectando de una manera desproporcional a los latinos y especialmente a los afroamericanos. Se necesitan más esfuerzos para promover las medidas precautorias para evitar el contagio y la pruebas de detección del VIH.
En este aspecto, nos preocupa el hecho que los inmigrantes menos adaptados a la nueva cultura sean los más proclives a contraer el virus VIH y a no realizarse la prueba de detección, según un estudio de la Universidad de California, Los Ángeles. Este resultado es un clamor por más servicios confidenciales en español, acceso a pruebas de detección y consejería.
Esta fecha sirve para reconocer los avances realizados en el combate a la enfermedad y ver que todavía falta mucho para que no siga siendo un amenaza global. Mientra tanto, hoy pensamos en los seres queridos que ya no están entre nosotros, con la esperanza puesta a que un día la fecha de recuerdo sea uno también de celebración por hallar una cura.
En 1988 la Organización Mundial de la Salud designó el 1ero de diciembre como el Día Mundial del Sida. En estos 19 años que transcurrieron hasta la fecha se lograron importantes avances en el combate a la temible enfermedad; al mismo tiempo, este progreso ha sido insuficiente como para lograr que el virus VIH, que causa el sida, no permanezca como una amenaza global.
La buena nueva es que el VIH y el sida ya no son una condena de muerte, al menos en los países más avanzados como el nuestro. Hoy se puede prevenir la infección del virus y se lo considera tratable, las combinaciones de poderosas medicinas han controlado la virulencia mortal.
Las organizaciones internacionales estiman que la infección mundial se ha mantenido estable en los últimos dos años en 33 millones de personas. África es la región donde todavía el contagio está fuera de control, registrando el 72% de los casos nuevos en todo el mundo.
Si bien los nuevos conocimientos sobre el mal se diseminan con rapidez, no así son las medicinas salvadoras de vidas. Todavía los medicamentos fundamentales en la reducción de la mortandad no llegan a los rincones del mundo en que son más necesitados por el alto precio y las limitaciones que imponen los derechos de producción de las mismos.
En nuestro país el VIH y el sida todavía siguen afectando de una manera desproporcional a los latinos y especialmente a los afroamericanos. Se necesitan más esfuerzos para promover las medidas precautorias para evitar el contagio y la pruebas de detección del VIH.
En este aspecto, nos preocupa el hecho que los inmigrantes menos adaptados a la nueva cultura sean los más proclives a contraer el virus VIH y a no realizarse la prueba de detección, según un estudio de la Universidad de California, Los Ángeles. Este resultado es un clamor por más servicios confidenciales en español, acceso a pruebas de detección y consejería.