Inmigración
La lucha que actualmente se libra para conseguir la aprobación de una reforma migratoria amplia y generosa a sido larga, pesada, y difícil.
Desde que el Presidente Reagan firmo la última gran reforma migratoria en 1986 ya a pasado cerca de un cuarto de siglo. Dicha ley permitió la regularización de alrededor de tres millones de trabajadores indocumentados. Quienes se legalizaron constituyeron un record a nivel mundial.
Sin embargo, el problema de la migración indocumentada no se resolvió por varias razones entre las que destacan dos muy importantes. Primero, porque el Congreso no corrigió lo que había de anticuado en el sistema que anualmente otorga una cantidad predeterminada e insuficiente de visas a solicitantes de residencia permanente. Segundo, porque la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari no permitió que en el Tratado de Libre Comercio se incluyera una cláusula que definiera la regularización de la mano de obra que en el futuro continuaría accediendo al mercado laboral de los Estados Unidos.
El resultado de esa política está a la vista. Se calcula que en la actualidad el país cuenta con un mínimo acumulado de 12 millones de indocumentados.
En un principio, la administración anterior motivó a que muchos pensáramos que se aprobaría una reforma migratoria. Los ataques terroristas del 11 de septiembre dieron al traste con dichas esperanzas, y tornaron el camino por recorrer sumamente complicado.
Cinco años después, en el 2006, los esfuerzos por la reforma migratoria nos hicieron vivir acontecimientos extraordinarios, tanto por lo inesperado así como por sus alcances políticos. Ese año, durante los meses de marzo, abril, y mayo, la nación se estremeció con la acción de millones de indocumentados quienes pacífica y ordenadamente solicitaron a las autoridades federales la reforma migratoria.
El asombroso protagonismo de los trabajadores inmigrantes se apoyó en varias palancas muy importantes pero se destacaron dos. Sin duda, una de ellas fueron los medios de difusión en español que como nunca antes dieron cobertura a la movilización del pueblo. La otra fue la gran unidad que se logró en tiempo record entre una increíble cantidad de organizaciones e individuos promotores de la reforma migratoria.
Desde entonces, a lo largo y ancho del país, las acciones encaminadas a lograr la legalización de los inmigrantes no han disminuido. Por el contrario, se han multiplicado. Lo que a disminuido a sido la masividad de dichas acciones.
En estas circunstancias, expertos en el tema, han ofrecido como explicación de este raro fenómeno, la falta de unidad entre las organizaciones, y sus líderes.
Queda claro que todos se refieren a una supuesta falta de voluntad por parte de los líderes del movimiento pro los derechos del inmigrante a cerrar filas y unirse en torno a una reforma migratoria amplia y generosa.
La verdad, es que en respuesta a los señalamientos en torno de la unidad, muchas organizaciones y coaliciones hemos ido incrementando el dialogo con el fin de encontrar el camino más corto a la unidad.
La prueba más contundente al respecto es la reciente "Jornada de Acción Nacional" en pro de una reforma migratoria integral que arrancó el pasado 10 de octubre con una movilización por las calles del centro de la ciudad de Los Ángeles. A esto se sumaron las movilizaciones populares en varias ciudades del país incluyéndose la acción central en la capital de la nación el pasado día 13 de octubre.
Sumadas todas estas acciones no solo se puede hablar de una notable y admirable participación del pueblo. Son augurios de lo que está por venir.
La movilización popular en Los Ángeles fue la más controversial porque elementos de la prensa local la caracterizaron como una acción a la que llegamos divididos. La treintena de organizaciones laborales, estudiantiles, religiosas y comunitarias que constituyen la "Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes", nos movilizamos para promover una "Reforma Migratoria Amplia y Justa". Por otro lado, Nativo López hizo acto de presencia para promover una campaña de "Boicot" al censo nacional.
Creo que aquí es donde esta la confusión. Cuando se convoca a acciones encaminadas a promover la reforma migratoria de eso se trata. Quienes asistimos a dichas acciones subrayamos nuestro apoyo a dicha demanda. Más quienes de manera oportunista se montan en dichos esfuerzos con un tema contrario a la causa central solo logran confundir y desunir a la comunidad.
Que quede claro, "boicots" absurdos como el que se ha encaminado en contra del censo en lugar de impulsar la reforma migratoria le causan un daño incalculable a los esfuerzos de un número creciente de organizaciones en torno a la unidad.
El pueblo está atento a lo que hacemos porque intuye la posibilidad real de que la reforma migratoria integral se logre en un futuro no muy distante. Quizás tan pronto como en la primera parte del 2010. Cuando esto se logre será porque a pesar de todo, la mayoría luchamos por una reforma migratoria. Esa es la lucha real del pueblo inmigrante. El "boicot" al censo es contrario a la unidad.
Juan José Gutiérrez, es miembro fundador de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes, y preside la organización Vamos Unidos USA.