La calidad de la enseñanza que dan los maestros es uno de los factores fundamentales en el aprendizaje de los alumnos. No es el único, pero su importancia es tan grande que debe ser tomado en cuenta a la hora de medir el rendimiento escolar.

Los profesores no pueden ni deben eludir su responsabilidad en la educación, lamentablemente algunos lo han hecho por mucho tiempo y eso debe cambiar. Para ello, ahora hay un estímulo federal que puede significar $500 millones para las alicaídas arcas escolares siempre y cuando se promuevan cambios y se tome en cuenta el rendimiento académico de los alumnos en la evaluación de los educadores.

California está en camino de hacerse acreedor de parte de los $4.5 mil millones en fondos federales para educación del programa Carrera al tope creado para promover innovación en las escuelas. El gobernador Schwarzenegger promulgó hace menos de un mes una ley que levantó la prohibición que impedía el uso del resultado de los exámenes escolares para medir el rendimiento de los maestros. El Senado estatal, por su parte, aprobó hace unos días el proyecto de ley SBx5 1 que flexibiliza la transferencia de alumnos y autoriza la nueva medición de rendimiento para los maestros.

La Asamblea ahora le toca aprobar un proyecto similar, pero los sindicatos de maestros se oponen a este cambio argumentado que el proceso es a la apurada, que no hay garantías que esto mejore los resultados y que, al final esta entrega de fondos federales es solo por una ocasión.

Creemos que los legisladores deben tomar en cuenta el deplorable estado de la educación —que gradúa estudiantes sin conocimiento básicos— y el severo impacto de los recortes presupuestarios en las aulas. Esto es suficiente para que ellos dejen de lado las presiones políticas para votar a favor de los estudiantes y padres.