La selección del subjefe Charles L. Beck para dirigir el Departamento de Policía de Los Ángeles es una señal positiva al combinar la experiencia dentro del cuerpo policial con las reformas iniciadas por su predecesor, William Bratton.
Los tres candidatos finalistas para el cargo llegaron con buenos antecedentes y comprometidos para las reformas, pero Beck encabezaba la lista con sus 33 años de servicio en el cuerpo policial y su cercanía a los proyectos de Bratton como la compra de la nueva flota de autos y el sistema de Compstat para control interno.
Más importante es que Beck cuenta con el respaldo interno de los agentes y oficiales del LAPD, al mismo tiempo que también goza del apoyo de la comunidad de derechos civiles. Él estuvo a cargo de limpiar la División Rampart después de los escándalos, ganándose el respeto general.
Ya se ha hablado hasta el hartazgo sobre la evolución del LAPD bajo la gestión del jefe anterior en su acercamiento a las diversas comunidades de Los Ángeles. Creemos que Beck tiene las condiciones necesarias para construir sobre los pilares dejados. Por ejemplo, la política de transparencia dentro del LAPD debe seguir avanzando.
Por otra parte, la designación de Beck también es una tranquilidad que la aplicación actual de la Orden Especial 40 seguirá vigente al igual que la filosofía de ganarse la confianza dentro de las comunidades inmigrantes.
Sin lugar a dudas, la selección de Beck es un paso importante para la historia del LAPD y para la gestión del alcalde Villaraigosa. Este nombramiento será parte de su legado a la ciudad.
Los desafíos para el nuevo jefe son numerosos tanto en la calle como en la organización, especialmente ante los recortes de presupuesto. Creemos que Beck tiene los elementos para una gestión exitosa.






