Leonardo Flores, Los Ángeles, California
Pilar Marrero, en su columna titulada "Mea culpa, hablo español" (10-27-09 ) presenta un hecho relevante sobre la sociedad estadounidense y como la asimilación puede llevar a la pérdida de la propia cultura.
A través de la pérdida del nombre o solo cambiarlo para "satisfacer al cliente" uno puede perder su propia perspectiva cultural. Este cambio de nombre es una injusticia no solo para la gente que se lo cambia sino para la propia cultura que puede perder su fuerza.
Por ejemplo, una vez que mucha gente cambia sus nombres debido al acento pesado y por los problemas con la pronunciación, la nueva generación quizás elija nombres anglos en vez de los tradicionales.
Si esta pérdida de cultura continua a lo largo del tiempo, nuestra propia perspectiva de la cultura de uno disminuye drásticamente y lleca la pérdida de la misma cultura.






