México
El debate político y las maniobras que recién vimos en torno a la aprobación del presupuesto del 2010 nos dan una lección sobre los estilos de hacer política que veremos los próximos tres años. No se puede decir que son los manejos de la política mexicana actual porque la política esta hecha, valga la verdad de perogrullo, de políticos y éstos cambian con el tiempo —de cara o de piel.
Un diputado estaba desconcertado por el rechazo del senado de un paquete fiscal que aparentemente estuvo negociado —planchado le dicen ellos— previamente y ese acto político ponía en entredicho a la cámara baja, su preocupación consistía en el demérito y afectación a la imagen de los diputados. Muchos comentaristas concluyeron que mostraba desacuerdos profundos entre grupos en el PRI, argumento que puede ser una sobre simplificación.
Los senadores se valieron de una declaración política insulsa para abrir —dicen ellos revisar— el proceso, el argumento se convirtió en el cálculo de los costos políticos y a quién se los endosarían. ¿Por qué nadie habla de ganancias políticas? Pero qué tal si esa "provocación" fue una maniobra para ampliar la negociación porque al gobierno no le gustó el resultado de la misma. Si el recurso fue "tirarla" para reabrir la negociación y acercar el resultado a los deseos del gobierno, cosa que por cierto sucedió, el gobierno consiguió del senado un punto adicional al IVA y que el paquete saliera casi como lo diseñaron los "tecnócratas" de Hacienda. Los diputados ratificaron la nueva decisión.
El proceso ha estado plagado de folclorismo y declaraciones erráticas que mueven a los comentaristas en direcciones diversas y con frecuencia equivocadas, aunque la opinión societaria sigue confundida y sin saber de bien a bien cual será la consecuencia de todo esto. Si las declaraciones floridas muestran el tipo de político que tenemos y que hoy tiene en las manos el destino del país, tal vez habrá que preocuparse. Si muestran el tipo de analista de la realidad que supuestamente influye a la política hay que preocuparse doblemente.
Es destacable el colofón del proceso cuando una senadora calificó el fin de la negociación como "aprobación maricona". Esta es homofobia femenina, una forma grosera de referirse a los homosexuales, pero no queda claro como aprueban las cosas los homosexuales y ¿por qué en el senado se copia el modelo?
Un senador famoso por sus desplantes misóginos declaró: "No se podrán quitar de encima que ellos también aprobaron el impuesto, no se podrán lavar la cara tan fácil... quieren dejarle al PAN todo el costo político. Eso de 'voy y me escondo' no es una actitud muy viril". O sea que al final esto sigue siendo una cosa de machos, el senador sigue sin cambiar y responde igual que cuando el acusaba a sus regidoras —mientras era alcalde— de tener problemas hormonales cuando se le oponían.
Un senador sostuvo que le "están rompiendo la madre" al país y ¿el donde está, por qué no detuvo la golpiza?
El paquete fiscal tendrá un fuerte impacto sobre los sectores de ingresos medios, por ejemplo los que se ocupan en la economía informal o tienen pequeños negocios con operaciones en efectivo, al reducir el umbral de 25 mil pesos a 15 mil pesos de depósitos en efectivo mensuales e incrementa de 2% al 3% la tasa impositiva. La tasa general del IVA aumenta un punto en todo el país, pasando de 15% a 16%, y de 10% a 11% en la región fronteriza. Se aumenta el 3% a telecomunicaciones menos a internet, y eso por si la telefonía celular no fuera de las más caras del mundo. Aumenta también 2% el impuesto al Ingreso sobre la renta. No obstante todas las llamadas de atención sobre lo inadecuado de una política fiscal de ese tipo, se aprobó un paquete recesivo porque le quita ingresos a los consumidores impactando a las finanzas públicas; ya veremos como para mediados del 2010, con posibilidades reducidas de corrección debido al daño económico se volverá a caer la recaudación y el gobierno sediento hará ajustes mal hechos.
Queda una fuerte duda, los legisladores saben o sienten que esta es una mala decisión, temen las consecuencias negativas —para ellos—, sufren ante el costo político que les pasara la sociedad, luego entonces ¿por qué la tomaron?, ¿por qué no corregir de raíz algo que el gobierno hace de manera inadecuada? Y de paso romper con la disciplina acrítica al poder ejecutivo, eso por si mismo transformaría a la política mexicana radicalmente.
Samuel Schmidt es profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México.