Agua
Durante los dos últimos años he estado involucrado con una de las organizaciones más grandes de California que se dedica al registro de votantes. Hasta la fecha, hemos logrado empadronar a más de 120,000 nuevos votantes en San José y el Condado de Orange. Mi mayor preocupación siempre ha sido el tener que conducir varios proyectos de registración al mismo tiempo. Sin embargo, el mayor reto ahora es vencer la negatividad de los votantes hacia los políticos y convencerlos a presentar su sufragio como votantes.
Hay personas que están sinceramente llenas de cinismo y completamente desinteresadas. Muchos de los potenciales votantes en la comunidad latina están convencidos de que "el sistema gubernamental" no funciona para la mayoría de la población, que la política es algo oscuro, llena de tratos a puerta cerrada y de intereses corporativos. Ellos piensan que los políticos llevan a cabo su agenda personal en lugar de representar los intereses del pueblo. Por mi parte, últimamente me he empezado a sentir igual sobretodo después de asistir a la junta directiva del Metropolitan Water District la semana pasada.
Para resumir, la misión del MWD es suplir "con agua potable adecuada, fiable y de alta calidad para cumplir con las necesidades del presente y del futuro de manera ambientalmente y económicamente responsable" a 19 millones de personas en 26 ciudades.
Sin embargo, ese martes, la junta directiva votó a favor de proveer un subsidio público a un costo de $350 millones a Poseidon, una corporación privada a la cual se le ha asegurado la venta de un bono público, libre de impuestos, de $530 millones para construir una planta de desalinización de agua para subastar de agua del mar filtrada a siete ciudades a partir del 2012.
El voto se llevo a cabo pese que un sin número de reportes que indicaron los problemas que han enfrentado estos operadores debido a la fallida tecnología y resultados mixtos que estos han generado en proyectos anteriores. No obstante, los testimonios y quejas cayeron en oídos sordos ante la junta directiva que no le dio credibilidad a los reportes, al cuestionamiento sobre la efectividad y la seguridad de la ciencia, ni al impacto que esta planta va a tener en el océano, ni tampoco al análisis del costo real del proyecto.
A la junta directiva no le importa nada de esto, después de todo los consumidores van a pagar la cuenta.
La junta se vendió, al estilo Haliburton, al dar un obsequio corporativo que nunca hubiera pasado en un cuerpo donde hay más escrutinio publico. Sin embargo, este asunto navegó sin problemas pese a las objeciones del público, de los científicos, los sindicatos, y el cuestionamiento sobre responsabilidad fiscal del proyecto. Resulta que la junta había estado trabajando en este obsequio corporativo durante los últimos cinco años y simplemente no tiene el interés de dar marcha atrás.
En mi opinión, se necesita un análisis amplio que dé a conocer cual va a ser el costo y cual es el impacto de la desalinización de 50 millones de galones de agua.
Aún más consternante es que cuatro de los miembros de San Diego se abstuvieron a votar debido a un conflicto de interés, aunque de todos modos estos integrantes violaron la ley de ética al no salirse de la sala de la junta. Aún más, estos miembros participaron ampliamente en el debate y presentaron cambios en el lenguaje de la moción a favor de la planta.
Esto es simplemente absurdo y carece de toda ética. No entiendo porque estos cuatros miembros nunca explicaron el porque se estaban absteniendo a votar Nunca dieron a conocer cual era el conflicto de interés.
Mientras tanto, otros integrantes del junta miembros dieron a conocer el haber asistido a reuniones y a eventos organizados por Poseidon, pero no explicaron la razón y o el beneficio que recibieron de esta. No revelaron si fueron a comer un bistec o fueron a discutir la transición de este obsequio corporativo a cuestas de los consumidores. Los consumidores tenemos el derecho a saber.
Pese a que le vamos a continuar diciéndole a la comunidad que su voz y voto cuentan, nuestro próximo paso es sacar a la luz el mal gobierno. Tenemos que cortar el ombligo corporativo de nuestro gobierno y darles a conocer que es lo que están haciendo sus representantes. Tenemos que trabajar juntos para buscar soluciones a los intereses del pueblo, aunque no le digamos al pueblo que no se tome el Koolaid, pero si le recomendamos que no se vaya a tomar el agua.
Javier González es director ejecutivo de Strengtening Our Lives (SOL).